Desahuciado pide que no deporten a su hijo

luego de reingresar ilegalmente al paísHombre enfermo de cáncer lucha por la liberación de su único varón
Desahuciado pide que    no deporten  a su hijo
Hace más de un año, un doctor le dijo a Israel Camorlinga que su cáncer es terminal y que vive sus últimos días.
Foto: La Opinión - Ciro Cesar

Su médico lo desahució hace un año, pero Israel Camorlinga no ha permitido que cierre el taller de su hijo, quien enfrenta tras las rejas un segundo proceso de deportación.

“Ando de arriba para abajo, no me queda de otra, tengo que atorarle”, dice con la voz cansada.

En enero de 2013, ya diagnosticado con cáncer en fase terminal en hígado, pulmones y riñones, y además con un tumor en el hombro izquierdo, su doctor le advirtió que vivía sus últimos días. “Nos dijo: ‘saben qué, vayan consiguiendo un terreno [en un panteón]’”, cuenta el michoacano, de 68 años.

Sin embargo, él echó el consejo en saco roto y se enfocó en su hijo, Israel Jr., detenido por la Patrulla Fronteriza cuando trataba de reingresar al país a finales de septiembre. Las autoridades migratorias lo habían deportado a mediados de 2013, luego de arrestarlo en su domicilio.

Su esposa, Rosa María, de 58 años, cree que la deportación previa está relacionada con una vieja convicción por manejar ebrio. “Mis fuerzas me abandonan a veces”, dice con lágrimas. “Mi hijo que tanto me ayudaba está preso”.

Israel Jr., quien nació en Los Mochis, en el estado de Sinaloa, hace 38 años, permanece en el centro de detención para indocumentados en Adelanto. Él fue traído a Estados Unidos a los 14 años y aquí estudió la secundaria y preparatoria.

Virginia Kice, vocera de ICE, informó que “el Sr. Camorlinga llegó a custodia de ICE el 13 de diciembre de 2013 luego de ser dejado en libertad de una prisión federal. La base de datos del Departamento de Seguridad Interna indica que el Sr. Camorlinga ya fue deportado previamente. Debido al riesgo que representa para fugarse, ICE considera que no puede dejar en libertad al Sr. Camorlinga en este momento. Él continúa detenido mientras una corte de migración y la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito revisa su caso”.

Sabiendo muy poco de herrería, doña Rosa María ha hecho de tripas corazón y no ha bajado la cortina del taller, en South Gate, que administra desde diciembre.

“Yo les llamo conchas [una pieza de metal], lo que se usa en su barda”, le explica a una clienta que, interesada en una barda, barajea las fotos de los trabajos que ha realizado Israel Jr. “Aquí está mijo instalando”, le presume al pasar por una de las imágenes.

Su esposo acepta que los problemas de su único varón, quien es padre de cuatro niños, afectaron su salud, pero asegura que ahora le motivan para seguir vivo. “Me dan fuerza”, insiste.

Una imagen de Israel Jr. a la edad de 3 años da la bienvenida a los clientes del taller. Sus padres la han adornado con una veladora, un crucifijo de metal y tres imágenes religiosas. Una de éstas tiene el dibujo de Jesús cargando a una oveja pequeña. Rosa María dice que así, en los brazos de Dios, está su hijo.

“Yo considero a mi hijo como un hombre honorable, respetable”, dice con la voz cortada. “Quiero que el Gobierno de Estados Unidos reconozca en él una persona de bien”, agrega.

Sosteniendo una tableta electrónica en su mano izquierda, con cuatro dedos amputados por un antiguo accidente laboral, Camorlinga busca sin parar una foto reciente de su hijo y encuentra la de una nieta.

“Esta niña ha pedido clemencia para que liberen a su papá”, dice tocándole la mejilla en la pantalla.