Ole, encamina hacia el éxito al empresario hispano

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Ole, encamina hacia el éxito al empresario hispano
Miriam Colón está dispuesta a ir a donde sea para que el programa Ole cumpla su objetivo.
Foto: EDLP / Humberto Arellano

Nueva York — En muchas ocasiones, la ilusión de abrir un negocio no es suficiente para evitar las muchas piedras que pueden aparecer en el camino. Estas pueden ser muy grandes en el caso de los hispanos que tienen problemas con el inglés o se enfrentan a procedimientos administrativos que son radicalmente distintos a los de sus países de origen.

De eso sabe mucho Miriam Colón. Ella está ayudando a quitar muchas piedras del camino de los hispanos que quieren abrir su propio negocio.

Colón es la coordinadora de la Organization of Latino Enterpreneurs, conocida como OLE. Esta organización, fue creada en 2008 por la colombiana Catalina Castaño, y está integrada en la red del Centro de Desarrollo de Pequeños negocios (SBDC, por sus siglas en inglés) y es un centro de eventos educativos y de red de contactos específicamente diseñados para la comunidad de pequeños empresarios hispanos. El concepto de Ole nació en Brooklyn en el NY City College of Technology y ahora es parte de la red de SBDC en otras universidades.

La idea es ofrecer los mismos servicios que ofrece el Centro de Desarrollo de Pequeños Negocios pero en español. “Asistencia técnica, ayuda para empezar un negocio, para ampliarlo, cómo buscar fondos”, enumera Colón antes de decir “y ellos no tienen que pagar nada”.

A Ole se acercan una media de 500 o 600 personas al año y cuando se organizan clases, incluso más. “Aquí vienen con toda clase de problemas”, explica Colón. “Gente con ideas para empresas, o con experiencia para montar algo pero sin crédito, a veces son personas que no entienden que han de pagar impuestos u obtener una licencia para ejercer una profesión”.

Esta mujer explica que es frecuente que muchas personas vengan de Latinoamérica dispuestas a montar un salón de belleza en su casa o sin licencia, lo que es ilegal, o no sepan que tienen que convalidar sus estudios en EE.UU.

Miriam Colón, que ha sido empresaria durante más de una década, explica que muchos hispanos cuando vienen a EE.UU. quieren ser dueños de su propia empresa, no se acostumbran a trabajar para otras personas, por eso hay una fuerte motivación empresarial.

En este contexto, el problema más generalizado que tiene que ayudar a resolver Colón es la financiación, ya de por si es complicada para cualquier pequeño empresario. “Cuando están recién llegados no tienen historial de crédito que en este país es como no tener una identidad completa por eso se les hace difícil tratar de lanzar una empresa si no tiene sus propios fondos. Mi trabajo es educar a las personas en los requisitos que exigen los bancos, cómo hacer un plan de negocio, proyecciones económicas para lograr un préstamo”.

Ole trabaja con bancos, corporaciones para el desarrollo económico, credit unions y prestamistas no tradicionales como las organizaciones de microcréditos o incluso kickstarter.

Colón, que es hija de puertorriqueños pero nacida en EE.UU., habla con mucha pasión de la ayuda a las personas que llegan como inmigrantes para montar sus empresas. “Yo quiero que estas personas tengan éxito y que el estado de Nueva York dé el ejemplo y tienda una mano a quienes vienen con sueños tan lindos de otros países. Que sepan que son queridos y bienvenidos”.

Y es esa pasión la que la lleva hacer seminarios para empresarios en el muy activo consulado de Colombia, por ejemplo, o ir directamente a comunidades donde hay muchos latinos a preguntarles cómo les puede ayudar.

Colón, empleada de SBDC, trabaja con la ayuda de otras personas que hablan español en esta red de centros. “La gente llega aquí porque se lo cuentan unos a otros”, explica poco antes de decir que hay una necesidad muy grande de estos servicios y cada vez llegan a ella más personas.

Eso si, el programa Ole no tiene fondos específicos, ni para marketing ni para nada. “Los que trabajan conmigo y yo lo hacemos porque nos gusta, veo la necesidad y me gusta trabajar para darle reconocimiento, pero si viniera otra persona y no quisiera promocionar el programa, este se moriría”, dice. “El programa vive porque estoy dedicada a darle un reconocimiento. Estoy dispuesta a ir a donde sea para dar vida a esto”.