Revitalización del ‘Downtown’ de Los Ángeles atrae a miles

El centro de Los Ángeles es un destino preferido pese a las altas rentas y sus mejoras también favorecen a miles de desamparados

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Revitalización del ‘Downtown’ de Los Ángeles atrae a miles
El conocido chef Aaron J. Pérez y su novia Esmeralda en la azotea de su departamento en el Centro de Los Ángeles.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

Ni un solo ruido proveniente de la calle se escucha desde el departamento tipo loft donde vive Fredy Ceja, en el sexto piso de un edificio de 20 niveles sobre la calle Spring y la calle Seis, en pleno centro de la ciudad.

Desde la azotea de su edificio con alberca y sombreadores, Ceja tiene una vista de los grandes rascacielos que deja sin aliento; más cuando la noche asoma y se encienden las luces de la metrópoli.

Abajo se mezclan el lento tráfico de camiones y autos, con los vecinos que salen a pasear a sus perros, los presurosos empleados que terminan la jornada y los desamparados que mendigan algunos centavos .

También llega la algarabía de los nuevos cafés, bares, y exclusivos restaurantes y boutiques, junto a los pequeños negocios de ropa y otros productos.

“Lo que más me gusta de vivir en el centro es que puedo ir caminando al trabajo, al gimnasio y a la parada del metro”, confía Ceja, quien hace un año se mudó a vivir acá.

Como miles de angelinos, Ceja cuenta que llegó atraído por sus contrastes y contagiado por una “energía que no se le veía en décadas; antes estaba lleno de crimen pero eso ha cambiado y se han invertido millones de dólares para mejorarlo”, repite este trabajador del Ayuntamiento.

De acuerdo a cifras reveladas por el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), los crímenes violentos cayeron en el centro un 5.5% en el último año, mientras que los robos a personas 38% y 12% a los autos.

El chef Aaron J. Perez y su prometida, Esmeralda Sánchez, quienes viven desde hace dos años en el centro, dicen que el área se ha convertido en una comunidad. “Para nosotros es muy conveniente vivir aquí porque todo lo puedes hacer caminando, pero definitivamente es para personas aceleradas”, dice el chef que nació y creció en Boyle Heights.

Este renacimiento comenzó con una ordenanza de 1999, que permitió que muchos edificios se transformarán, de locales de oficinas y otros usos comerciales, a unidades residenciales. “Esta es la razón por la que sus moradores crecieron de 10 mil a más de 50 mil en la última década”, comenta el concejal José Huízar, cuyo distrito se ubica en estas calles.

“Estamos haciendo un mejor trabajo para apoyar hoteles, restaurantes y opciones de entretenimientoEso es un gran atractivo para la gente, porque una vez más, el Centro se siente como el corazón comercial real de la ciudad”, agrega.

Pero la reactivación del Centro ha desplazado a muchos pequeños comerciantes hasta el punto de tenerlos ‘con el Jesús en la boca’, pensando cuándo será su turno de salir. “No tenemos ninguna seguridad de cuánto tiempo más vamos a estar aquí. Unos amigos míos ya se tuvieron que mudar porque estaban haciendo obras más grandes”, platica Armando Aquino, de la joyería Danny en la calle seis y Broadway. “Llevo 16 años aquí, y un cambio me afectaría mucho con la clientela, que aunque dejen de venir un año o dos, saben dónde encontrarnos”, anota.

Pero Aquino también reconoce que la modernización no es del todo mala. “Los nuevos residentes han ayudado a levantar las ventas, porque están acostumbrados a pagar un poquito más”.

Las ganancias de los comerciantes por el auge podrían verse mermadas con los esfuerzos por aumentar las rentas. Rudy González, de la Cámara de Comercio de Los Ángeles, explica que con el alza del número de residentes, las rentas también han subido. “La tasa de ocupación anda en el 90%”, precisa.

Ceja, de 34 años, dice que él comparte su loft con otras personas. “La renta es de 2,600 dólares, y la dividimos entre tres”, detalla.

Los nuevos residentes como Ceja o el chef Perez conviven con una población que siempre ha vivido en sus calles: los desamparados. Según el Departamento de Desarrollo Urbano y Vivienda, el condado tiene 53,800 homeless, de los cuales 10,470 viven en el Centro. Un ligero descenso ya que en 2011, había 11,571.

“La modernización del Centro ha sido buena porque ha traído empleos, pero si no queremos empujar a que más desamparados vengan para acá, el resto de las ciudades deben crear servicios y viviendas para ellos”, anota Mai Lee, directora de Asuntos Públicos de The Midnight Mission, una organización de apoyo.

“Debo decir que el Centro es el lugar del condado que más vivienda tiene para los desamparados, con unas siete mil unidades, que no son suficientes”, señala Lee sobre los progresos en este campo.

Según la oficina de Huizar, se cuenta con vivienda accessible para aquellos de bajos ingresos, pues hoy hay 11,814 viviendas económicas.