Reyna’s Bakery

Reyna García ha mostrado que se puede alcanzar el 'sueño americano' a base de trabajo y perseverancia

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Reyna’s Bakery
Entre los planes de García a corto plazo está construir un edificio nuevo de dos plantas que remplazará el negocio original en la ciudad de Bell.
Foto: Alejandro Cano

Es bien sabido que el éxito puede lograrse de varias maneras, pero la realidad indica que para triunfar deben vencerse varios obstáculos. Reyna García, oriunda de Tijuana, México, es prueba de que con dedicación, entereza y esfuerzo se puede obtener el éxito pese a cualquier adversidad, incluyendo la barrera del idioma y la falta de estudios superiores. García, de 63 años, es la fundadora de Reyna’s Bakery, una empresa con tres localidades en el área de Los Ángeles que funge como pivote de una familia inmigrante.

“Comenzamos con 2,500 dólares, los usamos para comprar una casita en Tijuana que después vendimos por cinco mil dólares. Con ese dinero compramos un ‘dúplex’ en Maywood y poco tiempo después lo refinanciamos y con ese dinero abrimos la primera panadería. En ese entonces teníamos un solo panadero, ahora tenemos 10 para un total de 30 empleados”, indicó García en tono humilde pero orgulloso. “Y ahí la llevamos, poco a poco, pero sin parar”.

En efecto, García, madre de dos hijas, Diana y Nancy, y esposa de Roberto, de 66 años de edad, no ha parado desde que un buen día la esposa de un primo suyo le enseñó a hacer y decorar pasteles en 1975, arte que perfeccionó y que atrajo una clientela envidiable.

Sin embargo, fue hasta 1992 cuando ella, en contra de la voluntad de su marido y los comentarios negativos de algunos miembros de su familia, pero apoyada por la insaciable clientela, decidió abrir la primera panadería en la ciudad de Bell.

“Me pasaba horas viendo el local, soñando con algún día tener mi propio negocio. En realidad no sabía en lo que me metía, pero las ganas no faltaron y aprendí. La idea de tirar la toalla ha pasado por mi mente muchas veces pero me acuerdo de que lo abrí para mi familia y es por ellos por quien trabajo y he trabajado toda mi vida”, comentó García, quien pese a un accidente cerebral vascular sufrido en febrero de 2013 continúa operando el creciente negocio.

Entre los planes de García a corto plazo está construir un edificio nuevo de dos plantas que remplazará el negocio original ubicado en la ciudad de Bell.

Asesorada por su yerno Arturo Marcellas, de 40 años, Reyna ha sabido maniobrar en el mundo de los negocios a pesar de que alguien la defraudó con alrededor de 10 mil dólares.

“Una de las cosas que he aprendido es a no confiar demasiado en la gente. Es feo decirlo pero hay gente mala en este mundo. Otra de las cosas es que la gente debe buscar ayuda de expertos, debe tener la mente abierta para el conocimiento y dejarse asesorar por gente que realmente sabe su trabajo”, indicó García. “Uno de los errores más comunes en la gente que abre su negocio es querer ganar mucho dinero en poco tiempo. Para esto hay que tener paciencia, los logros vendrán. pero primero hay que trabajar”.

Gracias a la ayuda de sus hijas y debido a la situación que la dejó paralizada de medio cuerpo por varios meses, el trabajo de García ha mermado; sin embargo, se toma el tiempo y la energía para visitar iglesias, escuelas y un centro con pacientes de Alzheimer cargada de producto para donar.

“Gracias a Dios nos ha ido bien y espero que Dios nos conceda vida para cortar el listón del nuevo edificio. Celebraremos dos cosas, la reapertura y 44 años de casados. El camino ha sido rocoso, pero lo volvería a hacer, me hubiera gustado empezar antes para lograr más cosas”, comentó García.