Aboga por los derechos de los pueblos indígenas

Mujeres Destacadas: Odilia Romero
Aboga por  los derechos de los pueblos indígenas
Foto: Especial para La Opinión - Israel Anguiano

Su tono risueño transmite confianza, pero su risa, dice Odilia Romero hace que “no la tomen en serio a veces”. Y eso que ella es una de la media docena de mujeres que se encarga de gestionar casi un millón de dólares en el programa Crédito Emprendedor (CREE), el brazo económico del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), que lucha por la autonomía de los pueblos indígenas.

“Siempre bromeamos que éste no es un trabajo para hombres“, dice al subrayar el estrés que provoca.

“Damos a los migrantes que no tienen acceso a bancos comerciales préstamos de 500 a mil dólares. Ellos lo necesitan para sobrevivir, para mandar dinero a sus casas o para impulsar su negocio”, explica.

Cerraron el año pasado con 900 mil dólares prestados y recuerda que “el primer ciclo de créditos fue de tan sólo 10 mil dólares”.

Nacida en San Bartolomé de Zoogocho, Oxaca, Romero dejó su tierra natal en septiembre de 1981 para reunirse con sus padres que emigraron antes en Los Ángeles.

“Llegué a los diez años y nunca antes había salido de mi pueblo, que es el que me da la razón de ser, mi idioma, mi cultura y mis tradiciones“, recuerda Romero al detallar lo que representa su comunidad.

En su corazón, también está Estados Unidos, donde tuvo a sus dos hijos, pudo estudiar en la Universidad de California y desarrollar una carrera vinculada a los pueblos indígenas.

Su lengua materna es el zapoteco (Dixha Xhon) y la usa en su trabajo donde también ejerce como intérprete del FIOB. “Damos clases a las comunidades migrantes, entreno a los funcionarios públicos y desde hace un tiempo ponemos una palabra a diario en Facebook con su pronunciación”, detalla.

En su opinión, tan romántico es decir ‘nos vemos en dos semanas’ en español como ‘ te veo en 14 soles’ en Zapoteco.

Además de la interpretación, Romero se dedica dentro de la organización a enseñar el derecho lingüístico de los pueblos indígenas.

“Nos sentamos con los políticos, la policía y los funcionarios públicos para que comprendan a la población con la que están trabajando”, destaca Romero, que ha peleado por esta iniciativa sin rendirse a la vez que combina su labor con sus hijos, una de 26 años y otro de cuatro.