El cáncer de la violencia en el fútbol mexicano (video)

¿Recuerdan la tragedia del estadio Heysel en Bruselas? Los elementos de un evento de semejantes consecuencias como el sucedido en la final de la Liga de Europa en 1985, son exactamente los mismos que se repitieron este fin de semana en Guadalajara.
El cáncer de la violencia en el fútbol mexicano (video)
El fútbol dejó de ser hace mucho un espectáculo para todos.
Foto: Mexsport

Y son los mismos que se repiten hasta el hartazgo en nuestros días en distintas partes del orbe asociadas, tristemente, al fútbol y a la pasíón malsana que cada vez tiene menos que ver con la -en esencia- noble disciplina deportiva. México, lamentablemente no es una excepción, por el contrario, es toda una regla.

A las condiciones propicias para el desastre (grupos violentos, de choque, ambición y complicidad de los clubes, uso desmedido de la fuerza pública, tolerancia de autoridades ante la ilegalidad) se suma la simulación informativa de los medios de comunicación que mantienen intereses en torno al jugoso negocio del futbol con sus filias y sus fobias.

Generalmente en los medios mexicanos se usan eufemismos para evitar llamarle por su nombre a criminales, drogadictos y profesionales del disturbio que integran todas y cada una de las barras que hoy monopolizan las tribunas de los estadios en detrimento del aficionado verdadero que ha terminado por ausentarse para salvaguardar su integridad física y la de sus familias: el fútbol dejó de ser hace mucho un espectáculo para todos.

Lo sucedido este fin de semana en las tribunas del estadio Jalisco durante el partido de la Liga MX entre Atlas y Chivas es un claro ejemplo de que este problema ya se salió del control de todas las partes involucradas. Los clubes -sin distingo de colores y banderas- son responsables aunque se quieran zafar del clientelismo del que se benefician con lo que ellos llaman ‘grupos de animación’, las autoridades en igual medida lo son por su indiferencia ante prácticas ilegales como la reventa y su tolerancia ante el gran negocio que es la venta de alcohol en un recinto público, así como su falta de preparación para enfrentar eventos masivos de gran riesgo.

La llegada del concepto ‘barra’ al fútbol mexicano, es a decir de periodistas como Eduardo Camarena, responsabilidad de Andrés Fassi, quien durante su gestión al frente del Pachuca, importó de Argentina la pesadilla que ahora le quita el sueño a la afición y que resulta tan rentable para los empresarios del balompié nacional y la Federación Mexicana de Fútbol.

Se sabe que hay una iniciativa de ley diseñada para ‘atacar’ el problema, impulsada por el ex cronista de Televisa y hoy diputado federal priísta, Gerardo Liceaga, sin embargo hay sonadas dudas sobre su ‘independencia e imparcialidad’ que apuntan al control de gente de pantalón largo dentro de la Femexfut, quienes ‘palomean’, añaden y suprimen según sus intereses. Una simulación más en un país en el que esto ya es un común denominador.

El caso es que los policías heridos en las tribunas del Jalisco parece que la libraron, y pues no hay ‘muertito’. De tal forma que mientras el fútbol mexicano no se tiña de negro -sin importar de qué bando sea el finado- esto aún no será noticia, ni motivo de intervención civil, policiaca, empresarial, deportiva y mucho menos política.

Todo es clientelismo y no hay cura para este cáncer más que extirparlo, con las consecuentes pérdidas ¿Alguien está dispuesto a perder para que gane el sentido común?