Poblano es ‘El Rey de las Cemitas’ en Este de Los Ángeles

Prepara este platillo al estilo de su pueblo natal Tepeaca, Puebla.
Poblano es ‘El Rey de las Cemitas’ en Este de Los Ángeles
En 12 años, Juan Andrade ha forjado el título del 'Rey de las Cemitas' en el Este de Los Ángeles.
Foto: Isaías Alvarado / La Opinión

Las enormes cemitas que vende Juan Andrade no pueden contener los pedazos de milanesa de res, ni las tiras de queso Oaxaca, ni el aguacate. Les pone tanto que se desparraman hacia los lados.

Andrade dice que así se preparan en su tierra, en Tepeaca, en el estado de Puebla, y cuenta orgulloso que esta abundancia atrae a cientos de hambrientos de cualquier rincón del Sur de California y más allá.

En 12 años, él ha forjado el título del “Rey de las Cemitas” en el Este de Los Ángeles.

“No es lo mismo decir ‘cemitas’, que ‘cemitas de Tepeaca’, por eso muchos poblanos cuando ven el rótulo se paran, porque saben que se les va a servir cantidad. Estas cemitas no tienen un tamaño específico, pero sí tienen mucha carne, mucho queso, mucho de todo“, explica el comerciante.

Y su variante de torta cubana se compra a granel en su lonchera. Andrade calcula que de lunes a jueves preparan unas 300 al día y los fines de semana ofrecen hasta 500. Esto, a pesar de que a unos pasos está un restaurante de comida rápida y al otro lado de la calle vende un competidor desde 2010.

Un ingrediente básico de su éxito, dice, es el pan “suave” que su familia hornea en casa, algo poco usual en el negocio de las cemitas poblanas, que prolifera en esta ciudad. “La gente viene por el sazón”, dice.

En los últimos años su vehículo se ha movido sobre el bulevar Whittier (en el barrio de Boyle Heights), pero jamás ha salido de la cuadra entre las calles Esperanza y Spence, a la que llegó “nomás al aventón”.

En un principio él rentaba un lote baldío y sin pavimentar, pero se salió cuando comenzó la construcción de un complejo de apartamentos; luego alquiló por un año un establecimiento que ardió en un incendio y posteriormente regresó a sus orígenes, a la lonchera a orilla de banqueta.

Su puesto sobre ruedas ha pagado la educación de sus cuatro hijos: uno es arquitecto, otro estudia para juramentar como policía y otros dos son plomeros con licencia. “Gracias a Dios y a este negocio”, dice.

A esto se ha dedicado desde que llegó a Estados Unidos, en 1987, pero el oficio lo heredó de su padre, quien vendió cemitas toda su vida en el mercado de Tepeaca.

María Bernal vive en La Puente y trabaja en Beverly Hills, pero a medio camino se desvió a la lonchera “Cemitas Tepeaca”. Ha sido su clienta en al menos cinco años. “Están muy buenas, de las grandes he comprado para que se llene la familia”, comenta con una sonrisa.