El mundo de Putin

Para el líder ruso quienes ostentan poder, son precisamente los que dominan el mundo y no hay quien los detenga
El mundo de Putin
Putin firmando la ley sobre la unión de Crimea y Sebastopol con Rusia.
Foto: EFE

Mundo

Parecía que la caída del Muro de Berlín, la destrucción del bloque comunista y la desintegración de la Unión Soviética, iban a crear un mundo con menos incertidumbre. Se pensaba que el diálogo y la diplomacia iban a ser los mecanismos para alcanzar la paz en el mundo.

No resultó de esa manera. Vladimir Putin y su camarilla de “ideólogos” realistas nos hicieron recordar que “el hombre es un lobo para el hombre”.

Los realistas como Putin se cubren con el mando teórico de Nicolás Maquiavelo y Tomás Hobbes. Nos hacen creer que lo único que importa en las relaciones internacionales son los Estados (países), particularmente los más poderosos.

Los realistas piensan que nuestro mundo está caracterizado por la volatilidad, el conflicto, los recelos entre países, la envida y la pugna por el poder.

Putin piensa que las organizaciones internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos o incluso organismos económicos regionales como el Mercosur o la Alianza del Pacífico, no son los mecanismos apropiados para resolver conflictos entre países. Es la fuerza bruta.

Quienes ostentan poder, son precisamente los que dominan el mundo y no hay quien los detenga.

Así, las organizaciones internacionales solo sirven como un simple fórum (un lugar de reuniones) para que las partes de cualquier conflicto puedan utilizar sus espacios físicos para resolver problemas.

Tanto el problema de Siria como el reciente conflicto que afecta el territorio de Ucrania, según los fundamentos de Putin, deben ser resueltos a partir de la fuerza, la coacción y la imposición.

El mundo de Putin es el Estado de Naturaleza; ese mundo tétrico, inmundo, lleno de incertidumbre, donde la avaricia y la codicia por el poder hacen violar los derechos de la civilidad humana, las libertades individuales y las leyes internacionales. La integridad y la ética mundial son inexistentes en un mundo autoritario, caracterizado por el clientelismo, el mal gobierno y la violación de todo tipo de derechos.

En consecuencia, los líderes mundiales, especialmente aquellos que se contraponen a un tipo de Gobierno dictatorial, deberán aislar al Gobierno de Putin. Recientemente los países desarrollados crearon una política de aislamiento contra su Gobierno. El G8 expulsó a Rusia y ahora es G7.

La Organización de las Naciones Unidas debe proceder de una manera similar. Rusia, lamentablemente, tiene un amplio poder sobre la agenda mundial a través de su puesto dentro del Consejo de Seguridad Permanente. Al igual que Estados Unidos, Francia, Inglaterra y China, Rusia posee el poder del veto, el cual normalmente es implementado antes de que una decisión pueda ser contemplada por la Asamblea General.

Este año, cuando los delegados de la ONU se reúnan en New York, uno de los objetivos debería ser sacar a Rusia del Consejo de Seguridad Permanente. El Gobierno de Putin no merece el liderazgo del Mundo.