Hondureños buscan arreglo

Piden al Gobierno de México compensación por inseguridad
Hondureños buscan arreglo
Cientos de indocumentados centroamericanos se transportan sobre el techo de un tren, en México.
Foto: EFE

MÉXICO, D. F.— Un grupo de 15 hondureños mutilados por el tren de carga que utilizan clandestinamente los indocumentados para llegar a EEUU volvió a México para exigir al Gobierno de este país una compensación como víctimas de la inseguridad, visas humanitarias y el cese a la persecución de inmigrantes.

“No tenemos nada, vivimos a la misericordia de Dios”, dijo en entrevista telefónica Benito Murillo, de la Asociación de Migrantes Retornados con Discapacidad (Amiredi) que ayer se albergaban en la casa de beneficencia Jesús “El Buen Pastor”, en Chiapas.

Ahí llegaron en sillas de ruedas, en muletas y a rastras. De caridad en caridad por todo Centroamérica hasta la frontera sur que cruzaron otra vez sin papeles, pero ya incompletos, sin alguno de sus miembros que perdieron al caerse del ferrocarril por cansancio o persecuciones .

“La desgracia debe ser responsabilidad compartida”, agregó Murillo sobre la solicitud de indemnización que pretenden llevar hasta la residencia de Los Pinos en los próximos días, en cuanto el Instituto Nacional de Migración entregue el permiso de ingreso y ellos consigan transportarse.

El objetivo de llegar hasta la capital mexicana es “tocar el corazón” del presidente Enrique Peña Nieto con descripciones tangibles sobre las dificultades que enfrentan cada día cada uno de los 450 mutilados en México desde que regresaron a Honduras.

Muchos fueron abandonados por sus esposas con todo e hijos. “Ellas se alejan porque saben que ya no podemos responder económicamente”, detalló Murillo.

Este joven oriundo de la provincia de Progreso que perdió una pierna y un brazo sobre las vías del tren en 2010 cría actualmente a cuatro niños solo. “A veces salgo a pedir dinero, pero no siempre me dan y mis hijos a veces no comen”, cuenta. “Allá no hay trabajo para la gente normal, menos para alguien como nosotros”.

Los migrantes de Amiredi creen que llevar el drama de su vida ante los gobernantes más altos puede ayudarlos personalmente, pero también a hacer conciencia para que otros migrantes no tomen riesgos innecesarios.