Uniendo a las familias a través de la danza

Mujeres Destacadas: Blanca Araceli Soto
Uniendo a  las familias a través de la danza
Foto: Especial para La Opinión - Israel Anguiano

Iba a cumplir 23 años, cuando Blanca Araceli Soto se instaló en Los Ángeles para cuidar a su mamá. Por aquel entonces vivía en España donde había ido con el Ballet de Amelia Hernández para el que trabajaba. Hasta entonces se había dedicado en cuerpo y alma a la danza y al teatro.

Todo cambió, pero ambas representaciones artísticas se convirtieron en su motivación en Estados Unidos. Al llegar aquí “no era muy fan del país”, señala la bailarina, que empezó a trabajar en un hotel al llegar a la ciudad. Su interés por la política —siempre perteneció al Partido Socialista Unificado Mexicano (PSUM)-— y por ayudar a la gente le condujo a contactar con el sindicato. “Estuve representado a los trabajadores a la vez que hacía de mesera”, recuerda.

Paralelamente, Soto empezó a hacer obras de teatro y a dar clases en el área de sureste de Los Ángeles. Así reparó en que “no había un sólo teatro alrededor de nueve ciudades, no había nadie que promoviera la cultura y el arte“, relata.

Este hallazgo cambió de nuevo su vida y en 1996 empezó con su compañía de danza y en 2002 vio la luz Tierras Blancas —que se convirtió en ONG en 2005—.

En un primer momento, organizaron programas para los niños. “La danza es un pretexto para unir a las comunidades, para que los padres pasen tiempo con sus hijos”, explica Soto de manera apasionada.

Una veces con obras de teatro para que los niños aprecien a sus mayores aunque no hablen inglés y otras para que entiendan cuánto tiene que trabajar mamá para comprar un aparato tecnológico. Después se unieron los padres.

Estos programas, explica la coreógrafa, tienen una finalidad última que es la integración familiar. Y es éste un logro del que se siente especialmente orgullosa. “Cuando vemos una madre feliz o satisfecha por hacer una obra, sabemos que le hemos cambiado algo la vida al involucrarla en esa manifestación artística”, apunta.

Formada en la Universidad de Guadalajara (México), Soto lamenta hoy no haber aprovechado la oportunidad que le ofrecieron para cursar otros estudios como administración de empresas. Esta formación le ayudaría hoy a llevar más lejos Tierras Blancas.