“Al Congreso hay que darle un puño en la nariz”

Expertos en inmigración creen que nadie debe ser sacado del barco de la reforma migratoria
“Al Congreso hay que darle un puño en la nariz”
Muchos abogados que impulsan la reforma migratoria prefieren estar lejos de las cámaras.
Foto: Miguel Medrano

Nueva York-Las verdaderas mentes que pelean por la reforma migratoria no son los políticos que dicen hacerlo pero sólo quieren lucir en los medios. Tampoco algunos líderes que encabezan las marchas y gritan más alto. Ni los medios que divulgan las necesidades y opiniones de unos y otros. Los verdaderos estrategas son los profesores universitarios que sin hacer ruido combaten “la máquina de deportaciones que ha roto los sueños de dos millones de personas y sus familias en los años de Obama”. Ellos entrenan a los estudiantes de leyes que dan la cara por los emigrantes que quieren permanecer en este país. Son protagonistas donde importa: en las aulas divulgando sus saberes y ante los jueces apelando sus casos.

Sin medios ni pancartas se reunieron la semana pasada tres de estos versados en la Escuela de Leyes Cardozo. Michael Wishnie de la Universidad de Yale habló con humor y con orgullo de los logros de Alina Das de NYU y de Peter Markovitz de Cardozo, sus antiguos aprendices. Como tres mosqueteros hablan de ‘Nosotros’. No de ellos tres, sino de los millones de indocumentados y deportados.

“A los del Congreso hay que darles un puño en la nariz” siguió con humor el profesor Wishnie. Dice que ante la intransigencia de las cámaras, lo mejor que se puede hacer ahora es mover la discusión a las calles y a los medios y que el cambio en las fuerzas electorales ayudará en el largo plazo. Comparó las cárceles de inmigración con los campos de detención de japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. “Hay maneras de resistir y abogados que quieren ayudar” al referirse a detenidos mal asesorados que no apelan las deportaciones.

Markovitz, de Cardozo, pregunta: ¿Por qué Obama sigue deportando para darle gusto a la extrema derecha?” Destaca el valor que tuvo el presidente Johnson hace cincuenta años para impulsar los derechos civiles de los afroamericanos. “Obama dice que apoya la reforma, pero al tiempo sigue deportando. Él tiene el poder de detener las expulsiones”.

La profesora Das dice que las cárceles de inmigración son privatizadas y deben mantener la cifra de 30 mil arrestados porque son máquinas de hacer dinero. “Es más fácil defenderse sin estar detenido. Debemos convencer a las personas que eviten las situaciones de riesgo”.

Frente a varios cónsules latinoamericanos, los tres abogados criticaron al senador de Nueva York Charles Schumer, uno de los que lleva la agenda migratoria. Temen que cuando llegue la hora de negociar sobre los que se suban al bote, vaya a ceder en que se margine a muchas personas, lo que llevaría a la separación de familias. Los primeros excluidos serían las personas con expediente criminales, algo con lo que coincide el presidente Obama. Y estos especialistas en justicia no lo ven como algo justo.

Creen que todos merecen entrar al barco de la reforma migratoria integral. Ellos creen en la justicia para todos.