Juntos otra vez

Niña que abogó por la reforma migratoria ante el Papa, se reencuentra con su padre, liberado de una cárcel migratoria

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Juntos otra vez
Jersey Vargas, la niña que abogó ante el Papa Francisco por los deportados, se encuentra feliz después de que su padre, Mario Vargas, fue liberado por Inmigración. Aquí aparece también junto a su madre, Lola Vargas.
Foto: La Opinión - Ciro Cesar

Jersey Vargas no quiere separarse nunca más de su padre.

“Me levanté y lo primero que hice fue buscar a mi papá. No me quiero separar de él nunca más”, dice la pequeña a La Opinión mientras lo abraza fuertemente.

Después de casi 6 meses de incertidumbre, esta familia inmigrante de origen mexicano, pasó de las lágrimas a las risas, y a los besos cariñosos entre padre e hija.

“El Papa Francisco me hizo el milagro, yo creo porque es la persona que está más cerca de Dios”, expresó la pequeña, cansada todavía de su viaje al Vaticano, hasta donde fue para pedir al Sumo Pontífice que intercediera ante el presidente Obama para evitar que su “papi” y el de otros niños sean deportados del país.

A sus diez años, Jersey ha sentado un precedente de “inspiración y de fe”, dice el abogado de la familia, Alex Galvez, quien el viernes logró la liberación de Mario Vargas del centro de detención Lasalle en New Orleans.

“Espero conseguir un trabajo y no volver a separarme de ellos”, dijo Mario, oriundo del estado de México, para quien su hija es “es un ángel y una bendición”.

La familia llegó a los Estados Unidos hace 14 años y desde entonces Mario ha trabajado en construcción, labor que lo llevó a mudarse a Tennessee en busca de empleo hace 2 años.

Mientras manejaba al trabajo fue detenido por una infracción de tránsito y puesto tras las rejas. “Yo ya no tenía esperanza. Ya veía la deportación como algo seguro”, confesó Mario.

Galvez dijo que en el caso de Mario hubo problemas administrativos, ya que “nadie debe durar tanto tiempo detenido en una prisión sin una audiencia ante el juez.

Galvez dice que nunca dudó que Vargas saldría libre bajo fianza y que podría apelar su deportación. Pero asegura que fue Jersey quien “empezó el milagro”.

“Jersey, una niña de 10 años, es un precedente poderoso de que no se debe perder la fe. Los inmigrantes tienen derechos y deben aprovecharlos”, asentó. “¡Si se puede!”.