Desde el Valle de San Fernando piden alto a deportaciones

Una manifestación en Van Nuys fue el aporte de los activistas del Valle al "día de acción nacional" contra las deportaciones
Desde el Valle de San Fernando piden alto a deportaciones
Raúl Delgadillo pide respetar la Ley de Confianza, que limita la cooperación entre la Policía local y las autoridades migratorias.
Foto: Especial para La Opinión - Alejandro Cano

Portando carteles con leyendas a favor de los inmigrantes y coreando cánticos de batalla en pos de una reforma migratoria, residentes del Valle de San Fernando se manifestaron ayer en la ciudad de Van Nuys como parte del “día de acción nacional” contra de las deportaciones.

Organizada en parte por el equipo de soñadores del Valle de San Fernando, la manifestación local, así como las manifestaciones en más de 80 ciudades a través de la nación, tuvieron como objetivo presionar al presidente Barack Obama para que detenga las deportaciones de personas indocumentadas sin antecedentes penales, y que brinde algún tipo de alivio migratorio a los casi 11 millones de indocumentados que actualmente radican en el país.

“Hoy estamos aquí para decir basta a la criminalización y deshumanización de los inmigrantes aquí en el Valle de San Fernando, en el condado de Los Ángeles y en todo el país. Hoy nos unimos con miles de gentes que salieron en sus comunidades para decir basta ya”, aseveró Raúl Delgadillo, soñador y miembro de Estudiantes sin Barreras del Colegio Valley.

Los manifestantes también exigieron que las autoridades respeten la Ley de Confianza, que limita la cooperación entre la Policía municipal y las autoridades migratorias, y que según los líderes está siendo ignorada en buena medida.

“Tan solo en el condado de Los Ángeles han habido más de 33,076 deportaciones; queremos que las autoridades locales tomen liderazgo y aprueben ordenanzas que termine con la colaboración entre ICE y la Policía. Los condados de Cook y San Francisco ya lo han hecho y nosotros también podemos”, añadió Delgadillo.

Entre los manifestantes se encontraba Dominga Verduzco, de 38 años de edad y residente de Pacoima, madre soltera de tres hijos que asegura siente pavor al salir a la calle y mirar policías alrededor. Verduzco, originaria de Michoacán, México, dijo que la razón por la cual encara el miedo a la deportación son sus hijos, a los cuales quiere ver graduarse de la universidad. “La verdad que uno lo hace por ellos porque si fuera por mí, tal vez no estaría viviendo aquí, aguantando humillaciones y falta de respeto de las autoridades. Algún día veré a mis hijos graduarse y algún día, estoy segura, podré regresar a México y visitar a mis padres, a los que no he visto desde que tenía 16 años”, indicó Verduzco.

“Primero Dios que Obama nos va a escuchar, primero Dios y todo saldrá bien”.

Los activistas que defienden el bienestar de los inmigrantes, incluyendo líderes de sindicatos laborales, grupos religiosos y organizaciones no lucrativas, entre otros, aseguran que las casi dos millones de deportaciones efectuadas durante la administración de Obama han generado estragos sociales y familiares y el peligro latente de ser deportado ha causado pavor entre toda la comunidad inmigrante a nivel nacional.

“Ya fue suficiente. Necesitamos la aprobación de una reforma migratoria que lleve a la ciudadanía y el fin de una máquina de deportación que criminaliza a los inmigrantes que trabajan duro”, comentó Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO. “Necesitamos que la Administración haga lo correcto en nombre de los inmigrantes, con el fin de dinamizar a la mayoría y superar la obstrucción republicana”.

Sin embargo, representantes del grupo anti-inmigrante We The People Raising, con sede en el Sur de California, alegan el número de deportaciones no es suficiente y exigen a las autoridades migratorias aplicar todo el peso de la ley .

“El Gobierno debería enfocarse en sus veteranos, en sus ciudadanos desempleados y en sus jóvenes, antes de darle beneficios a los ilegales (sic)”, dijo Robin Hvidston, directora de los Minutemen.

Las manifestaciones fueron la antesala de otro día de acción nacional, planeado como cada año para el 1 de mayo.