El desafío de Pablo Kleinman

Republicano en California quiere alejarse del grupo Tea Party
El desafío de Pablo Kleinman
Pablo Kleinman busca retar la historia política del noroeste del condado de Los Ángeles y del Valle de San Fernando.
Foto: Suministrada

ENTREVISTA

Pablo Kleinman, un inmigrante de origen argentino, de 42 años, quiere desafiar la historia política del noroeste del condado de Los Ángeles y del Valle de San Fernando, quitándole ese sector a los demócratas en las próximas elecciones de noviembre. Kleinman se presenta como un republicano atípico, preparado para esos votantes insatisfechos con la política local.

– ¿Qué piensas del Movimiento Tea Party?

Cuando empezó fue en respuesta a lo que estaba surgiendo en el país. Barack Obama como presidente, regulaciones, etc, pero luego se distorsionó. Hay gente ahí que no es fiel a los valores principales. Más que una fuerza de cambio es una fuerza reaccionaria.

– ¿El distrito ha estado en manos demócratas por décadas, por qué crees que puedes ganar?

Sé que no es un distrito tradicionalmente republicano, 40% población nació fuera de EEUU. Hay un 30% de hispanos de clase media, pero creo que es un distrito atípico y no tiene que ser representado por un candidato típico.

– Qué opinas de los recortes al presupuesto en programas como Head Start y las estampillas de comida?

Estoy a favor de dar una caña de pescar más que dar un pescado. Creo en la red de bienestar, pero no debe ser algo donde la gente se pase la vida. El gasto federal es descontrolado, hay que hacer recortes en todas las áreas. Hay varios programas en los q ue se malgasta el dinero, existen problemas, por ejemplo, con la Sección 8. Pienso que los recursos se manejan mejor a nivel local.

– ¿Qué opinas de la reforma migratoria?

Existen millones de personas que están contribuyendo día a día y no me opongo a que eventualmente puedan ser ciudadanos. También tenemos que modificar el sistema actual para que se adapte a las necesidades del país y la gente pueda venir a trabajar por temporadas, el programa Bracero se terminó por presiones de los sindicatos.

– Y si no hay una reforma de inmigración ¿favoreces que el presidente Obama detenga las deportaciones a través de una acción ejecutiva?

Hay un problema constitucional con eso, podría tener muchas repercusiones en el futuro. Bush cometió ese tipo de excesos, congelar las deportaciones no es una opción.

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