Gobierno de Obama sí sostiene un récord de deportaciones

La aplicación de programas efectivos para expulsar a indocumentados es innegable
Gobierno de Obama sí sostiene un récord de deportaciones
El presidente de Estados Unifos, Barack Obama ha llegado a ser llamado 'El Deportador en Jefe'.
Foto: EFE

El récord de deportaciones formales y el aumento en la efectividad y aplicación de programas para expulsar a indocumentados con muchos años en el país por parte del Gobierno del presidente Barack Obama son innegables.

Esta es la conclusion a la que llegaron esta semana varios estudiosos que analizan las cifras existentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

“Es innegable que el Gobierno de Obama ha realizado dos millones de deportaciones formales”, dijo Tanya Golash Boza, profesora de Ciencias Sociales de la Universidad de California en Merced, y experta en análisis de las cifras migratorias.

Algunos críticos han señalado en los últimos meses que Obama está inflando las cifras al contar los retornos en la frontera como deportaciones en el interior del país. Pero según Golash Boza, no hay forma de probar eso porque antes de 2009, año en que comenzó el Gobierno de Obama, no se daban cifras específicas de deportación en frontera o el interior.

Por otra parte , un análisis de las cifras de DHS, que clasifica separadamente las deportaciones (removals) y los retornos (los que son devueltos en la frontera de forma acelerada sin un proceso formal, aunque no siempre), realizado por La Opinión, confirma que el Gobierno de Barack Obama sigue siendo el que más deportaciones formales por año —y en total— ha realizado en las últimas décadas.

Entretanto los retornos han bajado notablemente a lo largo de los años y fluctuado, llegando a cifras récord en épocas de buena economía en Estados Unidos y a cifras bajas en épocas de recesión económica .

“Los retornos son más indicativos de la cantidad de gente que intenta pasar la frontera y de lo que pasa en otros países, las deportaciones son mucho más indicativas del tipo de política que se está aplicando dentro del país que expulsa”, dijo el profesor Rubén Hernández León, profesor de sociología de UCLA.

Usando los datos de DHS —no los de ICE, que junta deportaciones y retornos— y comparando con los datos similares existentes en el Libro de Estadísticas Anuales de DHS, la tendencia de retornos ha bajado de los altos niveles en la época de Clinton (1.6 millones en el último año de su Gobierno) a menos de 230 mil en 2012, el último año reportado por DHS.

Hernández recordó que los retornos o arrestos fronterizos no eran en la época de Clinton un buen indicador de cuánta gente se excluye de un país “ya que la gente intentaba tres o cuatro veces y no había consecuencias, hasta que lo intentaba”.

En 1996 se aprobó una reforma a las leyes de inmigración que añadió mecanismos de castigo y persecución criminal de los arrestados en la frontera, por lo que los retornos tenían muchas más consecuencias.

Sin embargo, las deportaciones han aumentado constantemente en ese mismo período, llegando a cifras récord en el Gobierno de Obama. Por ejemplo, al final de los dos períodos de Clinton, en 2000, se realizaron 188 mil deportaciones. El último año de George W. Bush las deportaciones habían subido a 359 mil. En 2012, Obama realizó 419 mil deportaciones formales.

Parte de la razón para el “éxito” de Obama en deportaciones formales es el perfeccionamiento de mecanismos como los acuerdos 287g o Secure Communities, para lograr la cooperación de policías locales en el interior del país en identificar y deportar a indocumentados, delincuentes o no.

“Históricamente en el interior se hacían redadas en centros de trabajo y a veces hasta en los barrios”, dijo Hernández. “Pero al finalizar la época de Bush y continúando con Obama, se expendieron todos estos mecanismos para identificar y deportar a personas en todo el país”.

Además, muchos de los deportados en las zonas fronterizas que reporta el Gobierno de OBama son personas que llevan tiempo en el país. El Gobierno considera “frontera” todo lo que está a 100 millas al norte de la frontera México-Estados Unidos, incluyendo grandes ciudades como San Diego o Tucson y hasta el condado de Orange en California.