Casi mitad de ‘loncheras’ en L.A. no fueron inspeccionadas

Según un reporte reciente, el 40% de las 3,200 'loncheras' y carritos de comida ambulante nunca han sido inspeccionados.
Casi mitad de ‘loncheras’ en L.A. no fueron inspeccionadas
Desde el 2011, cuando iniciaron las calificaciones de loncheras y carritos, se les ha otorgado licencias a unos 5,000 de esos negocios.
Foto: La Opinión - J. Emilio Flores

En las últimas tres semanas, Becky Heredia ha comprado burritos y otros platillos mexicanos en la “lonchera” que todos los días se estaciona a menos de una cuadra del edificio a donde ella trabaja.

“Me gusta la comida, es buena y fresca”, dijo Heredia, quien confiesa que la calificación de esta “lonchera” no es determinante para su elección.

“He visto que tiene una letra ‘A’, que significa excelente, pero si no la tuviera, de igual forma creo que compraría comida”, agregó.

Desde 2011, cuando iniciaron las calificaciones de loncheras y carritos, se les ha otorgado licencias a unos 5,000 de esos negocios.

La mayoría pasaron las inspecciones de salubridad, y los que no, se les dio tiempo para corregir las infracciones, dijo Angelo Ballomo, director de salud ambiental del Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles.

Sin embargo, según reportes del periódico Los Angeles Times, el 40% de las 3,200 “loncheras” y carritos que venden comida ambulante nunca han sido inspeccionados.

“Lo que sucede es que algunos de estos negocios no son legales. Al operar al margen de la ley, no depende de nosotros, sino del cliente. El cliente es quien decide si compra o no y si se arriesga o no”, dijo Ballomo.

El funcionario del condado, quien tiene a su cargo a los 15 inspectores que se encargan de verificar las condiciones de salubridad de las loncheras, explicó que la meta es inspeccionar estos negocios una o dos veces al año.

“Cuando recibimos quejas las investigamos y cuando es necesario damos multas”, indicó.

Las inspecciones no preocupan a comerciantes como Josefina Argueta.

“Aquí vienen a cada rato los inspectores y revisan todo. Se aseguran que tengamos un lugar para lavarnos las manos y que todo este limpio”, dijo la dueña de Fina’s Catering.

Desde que inicio el programa en el 2011, Argueta asegura que la inspeccionan varias veces en el año.

El funcionario agregó que la mayoría de las infracciones que ellos emiten son gracias a las denuncias de los clientes.

Jorge Posada normalmente cocina y se prepara su propia comida, pero ayer tuvo que comprar su almuerzo.

“Si el camión hubiera tenido otra calificación que no fuera ‘A’, mejor me hubiera ido a comprar a otro lado. Aunque nunca me he enfermado al comprar comida en la calle, no vale la pena arriesgarse”, dijo Posada, quien pidió un torta de asada y dos burritos.

Para muchas personas, especialmente inmigrantes de México y Centro América, comprar comida en la calle es parte de la idiosincrasia.

Hellen Villanueva de Guatemapa, compra hot dogs preparados en un carrito de supermercado a fuera de la iglesia. Para ella es normal y asegura que aunque los hot dogs no son tradicionales en su pueblo, ahora forman parte de una nueva tradición.

“Uno se arriesga con cualquier comida que compra”, expreso Villanueva.

“Aún la que venden para preparar en el supermercado. A cada rato salen diciendo que el pollo está contaminado, que no hay que comer carne, que no hay que comer lechuga”, acotó.