Falta de turismo afecta avenida Revolución en Tijuana

Comerciantes de la avenida Revolución tienen fe que regrese el turismo en Tijuana
Falta de turismo afecta avenida Revolución en Tijuana
Puestos comerciales vacíos y en renta sobre la avenida Revolución en Tijuana.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión -

La nostalgia camina por la avenida Revolución de Tijuana. “Tú no podías entrar a los pasajes y era puro güero”, recuerda con un suspiro Antonio Vázquez, asesor de comerciantes de la zona.

Afuera del restaurante La Placita, Vázquez señala un local con playeras de Xolos, el equipo local de fútbol.“Antes era una tienda de importaciones que vendía perfumes de Europa”, cuenta.

Es sábado y aquí rezan para que la temporada de “vacas flacas” se acabe pronto.

Ha bajado bastante el turismo, antes había mucha gente. Allá [en Estados Unidos] les dicen que no vengan, que por la delincuencia”, dice otro comerciante, Antonio Vásquez. Éste toma fotos a los visitantes sobre el lomo de “Sancho”, un burro inquieto que han pintado como cebra.

Hay tan pocos clientes que el hombre tiene fe en que regresará “en 5 minutos” un joven anglosajón que se alejó a prisa.

Jamás regresó el “gringo”, pero sí llegó la familia Jáuregui, del Valle de San Fernando. “No se muevan. Miren al ‘chango’”, pide el fotógrafo refiriéndose a él mismo para hacer reír a los que posan.

Los Jáuregui vinieron a comer tacos “de mejor sabor”, a comprar algo y planean regresar en unas horas. Ellos conforman ese “turismo fugaz” que ha impulsado que haya más cortinas con la frase “se renta”.

Una de éstas sirve de fondo a un pintor callejero y tiene escrito en inglés: “¿Vienes o voy?”.

“Se ve más solo, como que sí hace falta la gente de antes”, comenta Sandra García, una residente de Whittier que se crió en las calles de Tijuana, quien visita seguido.

La mayoría de los visitantes de La Revolución, mexicanos radicados en EEUU, vienen a bailar a “Las Pulgas”, un centro nocturno donde tocan grupos norteños. “Se riegan en la calle, pero nada comparado a lo que recibíamos antes de 2001”, lamenta Vázquez, el consejero de comerciantes.

Hace cuarenta años, asegura, se pagaban miles de dólares a un locatario para que cediera el lugar. “Ahora están cerrados, fíjate cuántos dicen ‘se renta’, ‘se renta’, ‘se renta’”.