‘Mujeres quieren salir adelante’

Trabajadoras buscan que las leyes las ayuden contra la desigualdad laboral con los hombres
‘Mujeres quieren salir adelante’
Karla Maldonado, una secretaria legal, habla con 'La Opinión' acerca de los desafíos que ella tiene que superar para cumplir con su trabajo.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

Algunas mujeres latinas reconocen que la maternidad las limita para avanzar profesionalmente porque no le pueden dedicar todas las horas que quisieran al trabajo por estar al pendiente de los hijos.

“Solo puedo trabajar hasta las 2:00 de la tarde porque tengo que cuidar a mi hijo de 9 años. Además él tiene una discapacidad”, explica Carla Griselda Maldonado, una madre soltera que trabaja como asistente legal en Profesional Documentos, un establecimiento en la Plaza México.

“En ese sentido, la maternidad sí me afecta para avanzar en mi trabajo”, cuenta Carla Maldonado quien viaja todos los días de Santa Ana, donde vive, a su trabajo en Lynwood.

Dice también que los hombres latinos les ponen muchas trabas a ellas para superarse. “Tienen miedo de dejarnos salir adelante. No entienden que hemos venido a este país a trabajar, y que aquí somos lo mismo”, comenta.

Y no considera que sean los jefes quienes les ponen los obstáculos. “Es nuestra formación, nuestro esfuerzo, si queremos salir adelante, podemos”, opina.

Axiry Romero tiene 26 años, y es madre soltera de una niña de 6 años y un bebé de 9 meses. Se gana la vida trabajando como anfitriona, de cinco a seis horas, para el restaurante La Huasteca de la Plaza México. “En general, yo creo que los jefes apoyan más a los hombres, solo por ser hombres”, dice. “A nosotros, los hijos nos limitan, tanto para trabajar más tiempo, como para prepararnos más”, observa.

Por eso, ahora prefiere sacrificar la escuela y el trabajo por los hijos. “No se me hace bien dejarlos tanto tiempo, pero después, cuando estén más grandes, me gustaría estudiar para enfermera. Ese es mi sueño”, comenta Axiry Romero.

A Beatriz Díaz, una empleada en la cafetería Café Canela de la Plaza México, la maternidad no le ha afectado “para nada” en su vida laboral. La razón es que la suegra le echa la mano. “Me cuida a mis hijos y por eso puedo trabajar las ocho horas”, dice.

Eso sí confiesa que si por su marido fuera, ella estaría en la casa. “Él dice que me deja trabajar mientras no se desatienda el hogar”, platica.

Pero Beatriz Díaz de 34 años confiesa que no quiere quedarse de empleada toda la vida. “Quiero aprender bien inglés, y ser dueña de mi propio negocio”. Así, considera, mataría a dos pájaros de un tiro, se superaría en lo económico y podría también estar más tiempo con sus hijos.

Le queda claro que los hombres usualmente ganen más que las mujeres. “No es justo porque trabajamos el doble, y eso sin contar con todo el trabajo que nos espera al llegar a la casa”. Por eso aconseja a las mujeres si notan una desigualdad salarial en su trabajo, hablar con sus patrones. “Si no notan nuestro esfuerzo, hay que hacérselos ver y mostrarles que nos merecemos un aumento”, dice sin parar de limpiar el mostrador de Café Canela.