Paisanos de Hernández, indiferentes a su ejecución

Ramiro Hernández será ejectutado hoy por delitos de violación y asesinato
Paisanos de Hernández, indiferentes a su ejecución
Ramiro Hernández Llanas a la espera de ser ejecutado.
Foto: EFE

MÉXICO- Para los habitantes de Nuevo Laredo, Tamaulipas, pasa casi inadvertido lo que a kilómetros más al norte ocurrirá a las 18:00 horas, exactamente en la Unidad Carcelaria Walls, en Huntsville, Texas: Ramiro Hernández, de 44 años, uno de sus paisanos condenado por los delitos de violación y asesinato será ejecutado.

No hay pancartas, rezos o marchas eufóricas en las calles para evidenciar un proceso irregular en la sentencia del mexicano que lo llevo hasta la inyección letal.

Contrasta con los días previos a la muerte de Edgar Tamayo -en la misma prisión con la misma pócima letal- cuando miacatlenses (en el estado de Morelos, centro) se congregaron en las casas de la familia a llorar y orar tras días de manifestaciones y solicitudes de clemencia hasta con un hashtag en la red social Twitter.

Para Hernández no hay solidaridad similar, incluso en algunos twitteros expresan que les es indiferente el caso de Hernández, si bien la condena a las faltas al debido proceso es permanente.

En Nuevo Laredo, el alcalde Carlos Canturosas describe con exactitud el sentir general: “nuestras oraciones y nuestra solidaridad independientemente de la persona si es culpable o no, nuestro respeto y rechazo a la pena de muerte”.

A diferencia de Tamayo, quien negó haber asesinado a un policía, Hernández se confesó –sin asesoría jurídica- el asesinato del profesor estadounidense Glen Lich y de su esposa y posteriormente alegó un leve retraso mental.

En la Ciudad de México, la Cámara de Diputados suscribió una misiva a Perry para que considere la ejecución de Hernández, en el Senado también se hizo un exhorto y condenó la ejecución igual que la cancillería porque la ejecución viola el fallo de la Corte Interamericana de Justicia sobre el derecho a asistencia consular.