Un clavo sí saca a otro clavo

Estudio demuestra que lo mejor para sanar un corazón roto es una nueva pareja
Un clavo sí saca a otro clavo
Foto: shutterstock

No se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo hay que dejar pasar entre esa persona que nos rompió el corazón y la búsqueda de una nueva pareja. Cada persona tiene su propio ritmo, por lo que depende de cada mujer.

De hecho, el dicho “un clavo saca a otro clavo” tiene una connotación negativa pues quienes hemos sufrido una ruptura amorosa, muchas veces hemos considerado que hay que vivir el dolor antes de pensar en un nuevo amor.

Sin embargo, recientemente la ciencia ha confirmado que la mejor forma de levantarse tras un doloroso trago amoroso, es iniciar una nueva relación.

Un estudio realizado por el Queens College y la Universidad de Illinois, que evaluó el comportamiento de 313 adultos jóvenes –solteros y en pareja-, concluyó que el dicho “un clavo saca a otro clavo”, es más real de lo que podríamos imaginar.

Los resultados demostraron que aquellas personas que iniciaron una nueva relación amorosa luego de terminar un noviazgo serio, mostraron que emocionalmente, se recuperaron más rápido que aquellas personas que seguían solas.

Para ser más claros, la investigación realizada por ambas casas de estudios consideró diferentes aristas para llegar a estas conclusiones.

Por ejemplo, tomaron en cuenta el bienestar de los encuestados, sus sentimientos acerca de su expareja y, por supuesto, si fueron capaces de comenzar una relación en un corto periodo de tiempo.

Según la información publicada en el Journal of Social and Personal Relationships, quienes decidieron llevar a la práctica el dicho del clavo, demostraron que su autoestima menos dañada, estaba se sintieron con más confianzas en las citas e incluso, en sus dotes para enamorar. Lo más importante: se mostraron más desligadas de sus ex.

Entre las personas que se encontraban en nuevas relaciones, la rapidez con que comenzaron un nuevo noviazgo se asoció con una mayor salud psicológica y relacional. En resumen, los hallazgos sugieren que “los clavos” pueden ser más beneficiosos de lo que se piensa.