Los teeteros radicales

Los teeteros se oponen tenazmente a la postulación de Jeb Bush por su postura blanda en temas sociales, particularmente en la cuestión migratori
Los teeteros radicales
Jeb Bush no quiso revelar si finalmente hará parte de la pugna en las primarias de su partido, con miras a las elecciones presidenciales del 2016.
Foto: Getty

Política

Dentro del Partido Republicano se mantiene una batalla campal entre radicales “teeteros” (afines al Tea Party) y su ala moderada. Los dos grupos conviven como hienas y leones bajo el mismo techo y con las mismas reglas de supervivencia.

En esta batalla tenaz, el grupo de hienas está venciendo. Los teeteros se han robado la agenda de los republicanos sin permitir ningún tipo de compromisos entre los miembros de su partido, ni mucho menos con los demócratas.

Los teeteros solo tienen una consigna: luchar en el campo de batalla hasta dejar el último soplo de aliento. El objetivo es morir con la frente erguida, aunque ello signifique otro período presidencial a manos de los demócratas.

Una facción del frente empresarial republicano, liderado por Sheldon Adelson, dueño de una cadena de casinos en Las Vegas, está consternado por la actitud radical de los teeteros y están buscando formar coaliciones para cambiar la dirección de su partido.

Una de sus metas es persuadir a Jeb Bush, hermano menor del ex presidente George W. Bush y ex gobernador de Florida, que participe en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016.

Los teeteros se oponen tenazmente a la postulación de Jeb Bush por su postura blanda en temas sociales, particularmente en la cuestión migratoria. El menor de los Bush, no solamente habla en forma fluida el español, sino que también está casado con Columba Garnica Gallo, una mexicana nacida en la ciudad de León. Los dos tienen hijos/as que, fisiológicamente, se parecen a algunos jóvenes, hijos de familias latinas.

En otras palabras, Jeb Bush reúne todas las cualidades para jalar a una gran multitud de votantes latinos que pudieran inclinar la balanza a favor de los republicanos en el momento crucial de las elecciones presidenciales.

En las elecciones preliminares, el candidato con la agenda más conservadora normalmente vence la nominación de los republicanos. Aquellos que tienen un proyecto moderado, como sucedió anteriormente con John McCain y con Mitt Romney, suavizan su postura y tratan de insertarse en el corazón de sus bases conservadoras.

Hay veces, el cambio es demasiado brusco y no alcanza tiempo para revertir la postura radical que mostraron durante los comicios preliminares. En el momento de enfrentarse al candidato demócrata, su agenda política (como sucedió con Romney) está dominada por la radicalidad fatal de los teeteros y pierden las elecciones.

Para los republicanos, Jeb Bush es el candidato ideal, aunque recientemente expresó su solidaridad con los grupos de inmigrantes indocumentados, señalando que esta gente, a pesar de que cruzan la frontera quebrantando las leyes migratorias, no están cometiendo delitos serios. A los teeteros no les gustó nada las palabras de Jeb Bush.

Así, la batalla de las bases republicanas no termina. Si no logran acallar a los teeteros, el futuro en las elecciones presidenciales de 2016 es claro: morir con la frente erguida y perder la Casa Blanca.