Acusados de violar y matar 4 mujeres portaban brazalete de GPS durante crímenes

Tanto Fran Cano como Steven Dean Gordon ya habían cumplido sentencias en prisión por abuso sexual contra un menor de 14 años.

La policía dijo que habían suficientes pruebas para creer que existe una quinta víctima, y posiblemente muchas más, de Cano y Gordon.
La policía dijo que habían suficientes pruebas para creer que existe una quinta víctima, y posiblemente muchas más, de Cano y Gordon.
Foto: Departamento de Policía de Anaheim

Los presuntos asesinos de cuatro mujeres en el condado de Orange, a quienes ayer la Fiscalía en esa jurisdicción fincó múltiples cargos que los conducirían a la pena capital, cometieron dichos crímenes a pesar de que portaban un dispositivo de rastreo satelital.

Sin embargo, las distintas corporaciones policiacas que colaboraron en la investigación creen que los brazaletes que portaban Steven Dean Gordon, de 45 años, y Franc Cano, de 27, facilitaron monitorear sus actividades y ponerlos tras las rejas el pasado viernes.

“Fue una herramienta que nos permitió localizar a los sospechosos”, dijo Raúl Quezada, jefe de la Policía de Anaheim, que colaboró con la Policía de Santa Ana, el Sheriff de Orange, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), el US Marshals y el Departamento estatal de Correccionales.

La detención de los supuestos asesinos seriales se inició tras la localización del cadáver de Jarrae Nykkole Estepp, de 21 años, en una planta recicladora de Anaheim el pasado 14 de marzo. Una semana después comenzó su rastreo con base a los lugares que frecuentaban y sus patrones de conducta.

La Procuraduría del condado de Orange ayer les fincó cargos por el asesinato de otras tres mujeres que siguen desaparecidas desde octubre de 2013. Ellas son Kianna Jackson, de 20 años; Josephine Vargas, de 34; y Martha Anaya, de 28. Las autoridades esperan localizar pronto sus cuerpos.

“Las posibles penalidades de estos detenidos son la cadena perpetua o la pena de muerte”, indicó el fiscal Tony Rackauckas.

Gordon, quien era monitoreado por el gobierno federal, tiene dos condenas previas por un acto lascivo con un niño en 1992 y un secuestro en 2002; mientras que Cano, supervisado por el estado, fue condenado en 2008 por actos lascivos contra un menor. Ambos están detenidos sin derecho a fianza y se espera que hoy les interpongan los cargos en la Cárcel Central de Santa Ana.La Policía teme que cometieron otros crímenes. “Basado en la evidencia colectada, creemos que hay más víctimas”, dijo Quezada, quien pidió reportar cualquier información relacionada a estos casos al teléfono (855) TIP OCCS de la unidad de prevención del delito del condado de Orange.

Para la Fundación de Sobrevivientes de Tráfico Humano del condado de Orange, también podría haber más asesinos seriales sueltos. “Aún es peligroso”, advirtió su representante Francisco Barragán. “Estoy muy molesta”, expresó Jody Estepp, la madre de Jarrae, al enterarse que los sospechosos estaban bajo la supervisión de las autoridades.