México, país clave para Juan Pablo II

Su visita reactivó la fe en toda América Latina
México, país clave para Juan Pablo II
Juan Pablo II conversa con niños indígenas, durante su quinta visita a México. A su lado, el entonces presidente Vicente Fox.
Foto: EFE

CIUDAD DEL VATICANO. — México definió el carácter apostólico y la estrategia del pontificado de Juan Pablo II.

La intuición geopolítica y misionera de Juan Pablo II colocó a México como una de sus prioridades, aseguró Guzmán Carriquiry, secretario de la Pontificia Academia para América Latina.

“Hubo muchos motivos de fondo para los viajes del papa Juan Pablo II a México.

“Por una parte, se sintió atraído por Nuestra Señora de Guadalupe y por esa religiosidad popular de los pobres y sencillos, arraigada desde la primera evangelización”, argumentó Carriquiry.

“México fue siempre la gran frontera entre el norte y el sur americano, esa gran frontera decisiva en las relaciones entre el norte y el sur. Pienso que todo esto movía la intuición geopolítica y misionera de Juan Pablo II”, dijo.

Según el Embajador de México ante Italia, Mariano Palacios Alcocer, no en vano el Papa fue el primer Pontífice que viajó a México en la historia de la Iglesia católica.

“La primera visita de Juan Pablo II fue a México (en 1979). También (fue) la primera visita de un Pontífice a nuestro País”, recordó el diplomático.

“Juan Pablo II definió a nuestro País como: ‘México, siempre fiel”‘, detalló.

Myriam Garza, la responsable de la Comunidad Católica Mexicana de Roma, consideró que esa visita reactivó la fe en México, pero también en el resto de América Latina.

“La prueba es que, de repente, empezaron a llegar a Roma olas de peregrinos de México y de otros países latinoamericanos”, afirmó Garza.

Según ella, Juan Pablo II conquistó al pueblo mexicano, lo que le permitió ganar peso en la política regional.

“Enseguida su carisma conquistó al pueblo y a los políticos no les quedó otra opción que aceptarlo y apoyarlo”, dijo Garza.

“Lo que decía, se entendía. No había lejanía. Eso reactivó la fe. Hubo un cambio.

“Ocurrió después de su primer viaje a México, pues lo vimos que se acercaba a la gente, que la besaba, que se ponía el sombrero, que hablaba en español. Nosotros, los fieles, estábamos idiotizados”, agregó.

De hecho, la importancia que el Papa polaco le dio México quedó plasmada en el número de veces que viajó al País: cinco.

Fue la cuarta nación más visitada por Juan Pablo II, junto a España y Estados Unidos, y después de Polonia, Italia y Francia.

En la primera visita, cuando condenó duramente a la Teología de la Liberación, —corriente que defendía la opción para los pobres—, más de 20 millones de mexicanos salieron a la calle a recibirlo.

A nivel diplomático, además, el difunto Pontífice consiguió en 1992 el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre México y la Santa Sede, tras más de un siglo de graves desavenencias entre los dos países.

En este sentido, Guzmán Carriquiry indicó que las circunstancias históricas actuales son muy distintas a las del Pontificado de Juan Pablo II, razón por la que el actual Papa, Francisco, no ha viajado aún a México.

“Ahora es diferente. Hubiera sido excesivo prever una visita inmediata del Papa Francisco a México, aunque en el mensaje audiovisual enviado al Congreso que tuvo lugar en el Santuario de Guadalupe, en noviembre del año pasado, el Papa confesó ‘las ganas que tendría de estar allí con ustedes'”, recordó Carriquiry.

“Con todo, no se excluye para nada un viaje a México (en los próximos años)”, puntualizó.

“Estoy seguro de que el Papa lleva ese deseo en el fondo de su corazón”, añadió.

Sin embargo, también hay quienes consideran que Francisco, a diferencia de Benedicto XVI, no viaja a México por los escándalos de la congregación de los Legionarios de Cristo, duramente golpeada en estos años por los abusos de su fundador, Marcial Maciel.

Restablecimiento de relaciones

Durante su papado, Juan Pablo II logró lo que parecía imposible: restablecer la relación diplomática entre México y El Vaticano

Ésta se había interrumpido desde hacía más de un siglo, nueve Papas antes de la llegada de Juan Pablo II a la Santa Sede.

El Papa polaco logró reanudar en 1992 lo que había sido interrumpido en 1861, durante el papado de Pío IX, en el marco de un contexto que había empeorado con la Constitución mexicana de 1917, fruto de una revolución que costó más de un millón de vidas y que prohibió a la Iglesia tener propiedades.

El restablecimiento de las relaciones fue producto del vigoroso activismo y carisma del Pontífice, según representantes de México en Italia y en El Vaticano consultados por REFORMA.

“Fue determinante su interés por México y sus múltiples visitas así lo acreditan”, opinó el Embajador de México ante Italia, Mariano Palacios.

“Terminó así un largo período de alejamiento entre el Estado y la Iglesia católica”, añadió el diplomático.

“México, siempre fiel”, se convirtió en una frase emblemática del Papa Juan Pablo II durante sus cinco visitas al País.