No todo es brillo en la Línea de Oro en Boyle Heights

A cinco años de su inauguración aún hay mucho trabajo por hacer
No todo es brillo en la Línea de Oro en Boyle Heights
Algunos usuarios dicen que este medio de transporte les ha beneficiado, pero no así negocios que dicen no ven aumento en clientes.
Foto: Ciro César / La Opinión

Este año, la Eastside Extension (Extensión del Este de Los Ángeles) de la Línea de Oro del Metro celebrará cinco años desde su llegada a Boyle Heights. Con la llegada de esta línea se prometieron viajes más seguros y un mejor acceso a toda la red de Metro.

Si bien ha generado un cambio en los negocios de las inmediaciones, las opciones de transporte y los proyectos de viviendas, muchas personas todavía cuestionan si ha logrado cumplir con las metas establecidas y si algunos de los cambios causados tienen efectos positivos o negativos.

La Línea Dorada es una opción de transporte distinta para una comunidad que dependía del transporte en autobús. La Eastside Expansion representa el segundo proyecto de expansión de trenes más reciente en el Condado Los Ángeles. Gracias a este proyecto los residentes de Boyle Heights tienen la posibilidad de trasladarse por la ciudad de una manera distinta.

José Ubaldo, vocero de Metro, señala que una de las metas principales de la Línea de Oro es que conecta a Boyle Heights con el resto de la red de trenes.

“El tren ofrece un viaje seguro y cómodo, y siempre llega en hora”, dice Ubaldo. “Para el tránsito del condado, la opción de usar el tren es la mejor para el futuro”.

Ella usa la Línea Dorada a diario para ir a trabajar.

“Es como salir de la casa, subirse al tren y llegar”, dice Obregón. Me “ahorra todo el tránsito y el estacionamiento, y es muy práctico”, señaló Sylvia Obregón, que usa el Metro todos los días.

Pero no todos han recibido los cambios con agrado. Con la Línea de Oro hubo recortes en el horario y modificaciones en algunas de las líneas de autobuses que prestaban servicio a Boyle Heights.

Fanny Ortiz, residente de Boyle Heights, señala que algunos de los cambios en las líneas de autobuses se hicieron supuestamente con el objetivo de que los viajes fueran más prácticos, pero que han tenido el efecto opuesto. “La Línea Dorada no se ajusta a todos“, dice.

Ortiz se refiere a los cambios en la Línea 30, que anteriormente pasaba por ;la calle César Chávez; la eliminación de la Línea 31; y los recortes en el horario de la Línea 620, que cubre una buena parte de Boyle Heights. Considera que la falta de un servicio frecuente ha perjudicado a la comunidad.

La Corporación de la Comunidad del Este de Los Ángeles (ELACC) comparte esta inquietud. Rey Fukuda, de la Campaña Metro de ELACC, aseñala que “la Línea Dorada es fija y no puede cambiar el recorrido, pero los autobuses sí pueden hacerlo”.

Afirma que los autobuses a menudo resultan más prácticos en vecindarios como Boyle Heights, cuyos residentes tienden a realizar viajes más cortos y necesitan acercarse a lugares específicos, en vez de caminar desde la estación de tren.

James Rojas, planificador urbano y especialista en urbanismo latino, una disciplina que analiza la manera en que los latinos interactúan en entornos urbanos, concuerda en que los latinos usan el transporte público de manera diferente a las personas de otras culturas. En general, señala, “los latinos usan más el transporte público y lo consideran una necesidad”, mientras que para las personas de otras culturas el transporte público es “un deseo”.

“Boyle Heights es una comunidad con muchos servicios de transporte, ya que pasan líneas de autobuses por todas las calles principales”, afirma. “Las personas optan por el medio que les resulta más conveniente”.

Laura Cornejo, directora de transporte y planificación del condado para Metro, afirma que la cantidad de pasajeros que usa la Línea Dorada es mucho más alta de lo esperado.

Señala que Metro había anticipado unos 16 mil pasajeros por día en la Línea Dorada para el año 2020, pero que ya alcanzó los 14 mil pasajeros por día. “Esto representa entre el 85 y el 90 por ciento de lo que habíamos proyectado”, señala Cornejo, “estamos muy adelantados a lo previsto”.

Según las autoridades de Metro, la cantidad promedio de pasajeros que viajó los días de semana del mes de enero en las estaciones de Boyle Heights de Indiana, Soto, Mariachi Plaza y Pico/Aliso superó levemente las 5 mil personas.

Los pasajeros no son los únicos que se han visto afectados por la Línea Dorada. Los negocios también tienen respuestas encontradas.

“Ha bajado el negocio por el tren”, dice Araceli Soto, encargada de Liliana’s Tamales, cerca de la estación de Indiana. Soto señala, “Supuestamente iban a traer otra gente de diferentes áreas, pero la gente en el Metro no viaja para venir a los negocios“.

Columba Gasca, de La Placita de DF, un restaurante cerca de Mariachi Plaza, no comparte esta visión. “Los ha afectado que, como [otros] negocios, no tienen parking“, afirma Gasca, “pero yo pienso que ya cuando esté completo se va a hacer bien bonito”.

Gasca se refiere a las obras en curso del proyecto Metro, que incluye mejoras a las calles y aceras. el Eastside Access Project (Proyecto de Acceso al Este de Los Ángeles), una medida de Metro para mejorar las calles en Boyle Heights y en el Este de Los Ángeles, incluyendo las aceras de First Street y las obras de reconstrucción en Fifth y Cummings.

Como la Eastside Extension se inauguró en el año 2009 durante la recesión económica, al comienzo fue difícil medir su impacto económico. Pero Cornejo señala que ha tenido un impacto positivo.

Cornejo afirma que las mejoras en la comunidad, como el Eastside Access Project, que incluye mejoras en las aceras, iluminación para peatones y más árboles, son parte de un proceso secuencial y llevan mucho tiempo. Dice que siente especial orgullo por las mejoras en las calles que se continúan realizando junto a la Línea Dorada.

“Pocas veces vemos que se asignen $30 millones a una comunidad para mejorar las instalaciones y las actividades básicas”, señala Cornejo.

Tanto Ortiz como Fukuda afirman que han visto mejoras con el Eastside Access Project, pero creen que las prioridades están equivocadas. “Las áreas al sur de Boyle Heights han estado desatendidas durante años y se les han denegado las mejoras”, dice Fukuda.

Gazca continúa siendo optimista sobre los beneficios a largo plazo de la Línea Dorada. Considera que debido a las mejoras de construcción, el Este de Los Ángeles está mejorando día a día.

“Sí, los afecta un poquito, pero cuando ellos se quitan, automáticamente el negocio para nosotros se compone”, señala Gasca.

Ubaldo también es optimista. “El sistema de trenes está creciendo, y cada vez que crece, hay más oportunidades para todos, especialmente para las comunidades donde el transporte es muy importante para sus residentes”, dice.

Si bien la Línea Dorada probablemente no resolverá los problemas de transporte de todo el mundo, Rojas señala que “es necesaria para la comunidad”. Trajo dinero, planificación urbana y oportunidades de viviendas. Pero no es la solución mágica para el transporte”.

A pesar de algunos problemas que ha tenido con la Línea Dorada, Fukuda también continúa siendo optimista sobre los beneficios que esta línea ofrece a la comunidad. Pero considera que se necesita un sistema de transporte balanceado e integrado, que no ignore a los autobuses.

“Deseo que Metro vea la importancia de combinar los usos del transporte”, dice.