Juan Pablo II transformó la vida al trovador del Papa

Juan Pablo II ya es santo para el joven que tocó con los pies
Juan Pablo II transformó la vida al trovador del Papa
El Papa Juan Pablo II abraza a Tony Meléndez luego de su presentación ante el Pontífice en septiembre de 1987.
Foto: La Opinión - Archivo

Tony Meléndez no tiene duda que haber tocado la guitarra con sus pies al papa Juan Pablo II durante su visita a Los Ángeles en 1987 provocó un milagro en su vida.

“Desde entonces he tocado en 44 países desde el Vaticano hasta iglesias chiquitas, en Hollywood, en ceremonias de entregas de premios y hasta canté el himno nacional en la Serie Mundial de 1989”, dice.

Meléndez, de 50 años de edad, nació sin brazos en Nicaragua. Fue traído por sus padres a Los Ángeles en una búsqueda desesperada por ayudarlo con su discapacidad. Empezó a aprender a tocar la guitarra con sus pies a los 16 años, a los 18 años ya tocaba en las iglesias. Cuando tenía 25 años interpretó la canción ‘Nunca será lo mismo’ frente al papa.

Y su vida nunca fue lo mismo. El papa Juan Pablo II estremecido al ver el esfuerzo de Tony Meléndez al ejecutar con maestría su guitarra usando sus pies, abandonó su silla, echó un brinco del templete donde estaba, y le plantó un beso al muchacho.

“Al principio fue un honor que me invitaran a tocar para el papa pero me empecé a poner nervioso porque quería hacerlo bien. Cuando el brincó para besarme, me di cuenta que le había gustado. En verdad fue una sorpresa. Yo temblaba de la emoción”, dice.

A raíz de ese momento, Tony Meléndez reconoce que su vida cambió. “Es como si Dios me hubiera empezado a llamar. !Tony! !Tony! Operó un milagro. Al final no tener brazos se convirtió en una bendición’, dice.

Después de besarlo, el papa le dijo en público: “Tony, tú eres un joven valiente que nos da esperanza a todos. Mi deseo es que continúes dando esperanza a toda la gente”.

Y eso hizo Tony, dedicó su vida a dar un mensaje de esperanza a los jóvenes por todo el mundo. “Al mes viajo entre 15 a 20 días dando pláticas y conciertos”, dice. Se casó con Lynn y adoptó a su hija Marissa que ahora tiene 19 años y a su hijo Andrés de 16 años. Después de vivir toda su vida en Los Ángeles se mudó y radica desde 1999 en Branson, Missouri.

Luego de tocar para el papa Juan Pablo II, se encontró con él siete veces más.

“El papa Juan Pablo II fue un ejemplo hasta el final de su vida. No se cansaba de viajar. Era increíble. Y me demostró que sí hay esperanza, que existen los milagros. Le gustaba jugar con los jóvenes, y a la vez, era muy directo”, dice.

Aunque está aquí en Los Ángeles para participar en las celebraciones de la Catedral por la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, Tony Meléndez sostiene que Karol Wojtyla siempre ha sido un santo. “Él se merece eso y más pero debo decir que en 1987 yo conocí un santo, lo sentí, así que yo necesitaba que un día lo proclamaran santo porque para mi siempre lo ha sido”.