Entre apoyo y protestas

Afición anima a los Clippers en el juego mientras otros rechazan al dueño del equipo
Entre apoyo y protestas
LOS ANGELES, CA-042914- Protestors rally outside the Staples Center after remakes made by clippers owner Sterling. Photo by J. Emilio Flores/La Opinion
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Larry Jackson detiene su discurso sobre el respeto a la diversidad racial cuando voltea hacia la estatua de Earvin “Magic” Johnson, en la entrada del Staples Center, y luego lanza esta pregunta: “¿Porqué la han puesto ahí si ese hombre no nos quiere?”.

La expulsión del baloncesto profesional y la multa de $2.5 millones que la NBA impuso a Donald Sterling, dueño de LA Clippers, por sus comentarios racistas, no calmó los ánimos de algunos miembros de la comunidad afroamericana en esta ciudad, que ayer protestó afuera de la arena deportiva.

“Yo no le doy un centavo más a ese tipo”, dijo Norman Mark, quien portaba una playera que decía “Amo a los Clippers pero… odio al dueño”. Otros mostraban el apellido del infame millonario y un “-1”, en referencia a la inhabilitación de por vida que le fijó la NBA.

“No vamos a entrar al Staples Center hasta que el equipo tenga otro dueño”, comentó Elder Cummings, un religioso que hace tres años repartió a 300 niños de Watts los boletos que Sterling regaló para que asistieran a un juego de los Clippers. “Solo nos los dio para llenar el estadio y para deducir impuestos”.

En una grabación de audio Sterling expresa que los afroamericanos no son bienvenidos en los partidos de su conjunto deportivo, a pesar de que éstos representan gran parte de los fanáticos.

Ayer, eran más los afroamericanos que protestaban afuera del Staples Center que los que entraban al recinto. Policías a pie, en caballos y a bordo de motocicletas resguardaron los alrededores del estadio.

Fanáticos latinos como Ángel García, residente de Bell Gardens, también se unieron al boicot. “Está bien que lo corrieran”, dijo sobre el dueño del equipo que sigue desde 1996.

En el entorno de la Figueroa otro manifestante afroamericano protestaba de manera vehemente y reclamaba a nombre de Shaquille O’Neal, Dr Julius Irwing, Magic Johnson y Michael Jordan, por las palabras irrespetuosas de Donald Sterling contra los jugadores negros que han sido, decía aquel hombre, con toda razón, la esencia misma de la NBA.

Se respiraba un ambiente pesado, mientras una cadena de radio elevaba la motivación del público que llegaba de a poco al Staples Center en medio de un calor de 90 grados.

Se vivía afuera un ambiente de guerra, distinto al que ya se respiraba adentro.

El entrenador del equipo, Doc Rivers, con mucha cautela y sabiduría, puso agua fría sobre el tema.

” La situación, no es algo que nosotros podamos cambiar, pero tenemos un compromiso como grupo y jugaremos fuerte esta noche por nuestros seguidores”, dijo.

De esa manera Rivers, pasó la página y pudo pasar, sin sobresaltos sobre un campo minado que en otras circunstancias lo habría comprometido.

Eso le cambió el color a la escena. Los aficionados fueron llegando para sumar otra vez un frente común y pensar no en que su equipo estaba sumido en un caos institucional, sino en cómo ganarle o a los Warriors de Golden State.

La noche se vistió de azul y rojo y tras los primeros compases fue notorio que la fuerza grupal de Clippers dejaba atrás el mal sabor de las desventuradas palabras de su dueño, para hacer lo que mejor saben hacer: jugar a ganar.