Obama pide a votantes que luchen por salario mínimo en las urnas

Tras el bloqueo en senado, el presidente Obama urgió a los votantes que castiguen a los legisladores que se opusieron al aumento del salario mínimo cuando se realicen las elecciones en noviembre
Obama pide a votantes que luchen por salario mínimo en las urnas
El presidente Obama, molesto ante el bloqueo del senado, urge a los votantes que castiguen a los legisladores que impidieron el aumento del salario mínimo en las elecciones de noviembre.
Foto: EFE

El presidente Barack Obama pidió hoy a los estadounidenses que coincidan con él en la necesidad de subir el salario mínimo, llevar esa batalla hasta las urnas en las elecciones legislativas de noviembre, después de que los republicanos del Senado bloquearan un proyecto de ley sobre el tema.

“Si su representante en el Congreso no está de acuerdo con elevar el salario mínimo, ustedes tienen que dejarles saber que están desfasados, y que si siguen poniendo la política por delante de los trabajadores estadounidenses, ustedes les echarán de su cargo”, dijo Obama en un acto en la Casa Blanca.

Así reaccionó el mandatario a la votación de procedimiento en el Senado que bloqueó la posibilidad de votar siquiera un proyecto de ley para aumentar gradualmente el salario mínimo federal de los $7.25 dólares la hora a los $10.10 dólares, una de las mayores prioridades legislativas del segundo mandato de Obama.

“[Los republicanos del Senado] han evitado un aumento para 28 millones de estadounidenses que trabajan duro, y han dicho ‘no’ a ayudar que millones encuentren la forma de salir de la pobreza”, denunció el presidente, rodeado de trabajadores que según la Casa Blanca se beneficiarían del aumento del salario mínimo.

“Si hay alguna buena noticia en todo esto, es que los republicanos en el Congreso no tendrán la última palabra en este asunto ni en ningún otro. La tendrán ustedes, el pueblo estadounidense, los votantes”, sentenció.

Para ello, Obama pidió a los estadounidenses “organizarse y dejar que sus voces se oigan”, pidiendo a los republicanos “que reconsideren” su posición y empleando la etiqueta #1010Means en la red social Twitter, además de firmar una petición en línea creada por la plataforma Organizing For Action (OFA).

El mandatario denunció, en concreto, lo que ve como un desprecio del propio concepto de salario mínimo por parte de algunos de los republicanos que bloquearon el proyecto de ley durante la votación, que concluyó con 54 votos a favor y 42 en contra.

“Algunos republicanos quieren acabar del todo con el salario mínimo. Un legislador de la Cámara Baja dijo que ya no es útil, y que habría que derogarlo, y un republicano del Senado dijo que no cree que ayude a la clase media”, señaló Obama.

Varios republicanos argumentan que aumentar el salario mínimo a los $10.10 dólares, lo que supone casi un 40% de subida, supondría un costo demasiado grande para las empresas y dañaría la creación de empleo, tal y como expresó hoy el senador republicano Mike Enzi.

Ante la parálisis en el Congreso, Obama emitió en febrero una orden ejecutiva que exige que los recién contratados por el Gobierno federal cobren al menos $10.10 dólares la hora, y ha instado a los estados y las compañías a seguir ese ejemplo.

Cuatro estados – Maryland, Connecticut, Minesota y Hawaii – han actuado ya para subir el salario mínimo estatal, lo que según dijo hoy Obama, beneficiará a “más de un millón de empleados”, mientras que empresas como Gap han tomado la misma medida con sus trabajadores.

“Los estadounidenses han estado muy por delante del Congreso en este asunto; de hecho, unos tres de cada cuatro estadounidenses apoyan subir el salario mínimo”, apuntó Obama.

Según el mandatario, el país “depende” de los trabajadores con salario mínimo, porque “trabajan a tiempo completo en labores físicamente exigentes”, tienen “una media de 35 años de edad” y en su mayoría son mujeres.

“Los republicanos en el Congreso han encontrado tiempo para votar más de 50 veces para minar o derogar la reforma sanitaria, y este mes votaron a favor de un presupuesto que recortaría los impuestos a los estadounidenses más ricos, al tiempo que impone profundos recortes a inversiones que ayudan a la clase media”, argumentó.

“¿Pero se niegan a aumentar el sueldo a millones de familias trabajadoras, cuando tres cuartos de los estadounidenses lo apoyan? No tiene sentido”, añadió.