Trabajadores de ‘car wash’ enfermos por químicos usados

Infecciones en los ojos, vías respiratorias y piel son los padecimientos más comunes en estos trabajadores.
Trabajadores de ‘car wash’ enfermos por químicos usados
En California hay aproximadamente 1,500 negocios de Carwash con unos 22,000 empleados y con ingresos reportados de $872 millones anuales
Foto: j. Emilio Flores / La Opinión

José Cuevas y su hermano Carlos trabajaron hasta hace un mes en uno de los tantos Carwash ubicados sobre el bulevar Sunset, en la ciudad de Los Ángeles. José fue empleado del mismo negocio por 10 años, mientras que Carlos estuvo ahí por nueve.

“De esos años trabajando como carwashero me quedaron los ojos rojos con cheles (expulsiones blancas) por el contacto con los ácidos para lavar los rines y una ansiedad que no se quita”, dijo José, quien padece de severas infecciones oculares.

A su hermano Carlos le ha quedado de recuerdo una tos persistente que se agudiza por las noches.

“Los clientes me preguntaban si usábamos drogas porque los ojos siempre los teníamos rojos”, dijo Carlos.

La esposa de José, Silvia Molina, quien trabajó por cuatro años en el mismo Carwash, renunció antes porque su piel no soportó el agua reciclada ni los químicos que utilizan.

“Cuando uno está en esa situación le da miedo hablar sobre las condiciones de trabajo. Los dueños no le dan guantes o mascarillas a los empleados y uno tiene que padecer de enfermedades por los jabones tan fuertes que utilizan y por el agua sucia con la que lavan los carros”, dijo Silvia.

Los tres dejaron de trabajar para esta industria y ahora se dedican a tratar de organizar a los empleados de los diferentes Carwash para mejorar las condiciones laborales y evitar que otros empleados se enfermen como ellos.

En California hay aproximadamente 1,500 negocios de Carwash con unos 22,000 empleados y con ingresos reportados de $872 millones anuales. Las ganancias se estima en el 30% de los ingresos. En el Condado de Los Ángeles hay alrededor de 430 establecimientos de este tipo y con un tercio del ingreso total a nivel estatal.

Yoel Matute, otro trabajador que sufre de tos y de ganglios inflamados, a pesar que ya dejó de enjabonar los carros, dijo que el médico que él visita en la clínica del condado MLK Jr. le dijo que tenía que cambiar de trabajo.

“La lengua se me pone blanca y me da una tos que se me quita… después de un año y medio de tratamiento, el médico me dijo que era mejor que dejara este trabajo”, dijo Matute. Él también se dedica ahora a luchar para que los empleadores le den guantes, lentes protectores y mascarillas a sus empleados.