Abuelita de puro músculo

Una mujer demuestra que la edad no es motivo alguno para dejar de hacer ejercicio
Abuelita de puro músculo
Bibiana Derian una abuela muy activa recomienda a las madres realizar alguna actividad física.
Foto: LA Opinión Isaias Alvarado

Bibiana Derian no sabe que empuja 60 libras con sus brazos. Uno, dos, tres, cuatro… cada repetición va acompañada de un gesto en su rostro que refleja el esfuerzo físico. “Nomás le pongo pesas al aparato y hago hasta donde aguanto”, dice la mujer al acabar la rutina.

Nacida en el estado de Jalisco hace 57 años, Derian es una visitante muy frecuente del gimnasio y el tamaño de sus bíceps, su esbelta cintura y sus piernas torneadas, lo confirman.

“Un día hago [ejercicios para las] piernas, otro día el pecho, otro día los bíceps, otro día los hombros y otro día la espalda”, comparte la abuela de cinco, quien también sale a caminar y se monta en una bicicleta estática durante 45 minutos.

Haciendo cuentas, ella se ejercita más de siete horas por semana.

Aunque siempre ha sido una persona atlética, Derian cuenta que se detuvo un tiempo.

“A los 23 años regresé a hacer ejercicio y desde entonces no he parado”, dice.

El día de la entrevista, ella usó un aparato en el que debe jalar dos cuerdas hacia el frente, como si aleteara, y después se acostó en una banca para empujar una pesa hacia arriba. Ese día le tocó trabajar los pectorales.

Así, durante más de una hora, ella pasó de aparato en aparato. Más tarde partió a su trabajo, una tienda que vende artículos para fiestas.

Lejos de salir cansada, afirma, el gimnasio la llena de energía. “Cuando vengo en la tarde a veces no puedo parar hasta la medianoche”, comenta.

Lo curioso es que en su familia sólo sus nietas practican un deporte.

Derian cuenta que en siete ocasiones ha corrido el Maratón de Los Ángeles y que su mejor marca fue tres horas y treintaisiete minutos. Se preparó corriendo en las madrugadas.

La abuela, quien excluye de su dieta la carne roja y de puercos, recomienda a las madres realizar alguna actividad física. “Que no digan: ‘no, estoy cansada, tengo problemas en la casa, los niños no me dejan’. La verdad es que no quieren y luego se lamentan porque no pueden perder peso”, señala.

A Derian le apena mostrar sus bíceps en medio del gimnasio —donde abundan jóvenes—, pero se anima para motivar a las madres con sobrepeso. “Querer es poder”, dice.