‘The Amazing Spider-Man 2’: no hacía falta que fuera tan larga

La secuela tiene buenos momentos lastrados por su duración
‘The Amazing Spider-Man 2’: no hacía falta que fuera tan larga
Andrew Garfield, Spider-Man, se enfrenta a Rhino (izq.) en 'The Amazing Spider-Man 2'.
Foto: Sony Pictures

Cuando The Amazing Spider-Man (2012) llegó a las pantallas, muchos se preguntaron por la necesidad de volver a contar la historia de los orígenes de Peter Parker como el Hombre Araña, teniendo en cuenta que Spider-Man (2002) lo había explicado todo, con acierto, sólo una década antes.

Afortunadamente, el director elegido para la cinta, Marc Webb, supo inyectar una energía distinta —basada en el cine de romance adolescente—,en la relación entre Parkery su novia, Gwen Stacy, a quienes dieron vida unos encantadores Andrew Garfield yEmma Stone.

El resultado fue una verdadera sorpresa, un largometraje que unió espectáculo, humor, romance y drama con sabiduría y acierto.

Lástima que esos mismos ingredientes no funcionen de igual forma en The Amazing Spider-Man 2, su secuela, que se estrenó la noche del jueves, después de su debut internacional hace casi dos semanas.

Antes de proseguir,aclaro algo: esta secuela, que vuelve a contar con sus dos principales protagonistas y el mismo director, entretieney muestra un espectáculovisual convincente, de eso no cabe la menor duda.

Pero la estructura de su guión pretende navegar, atención, entre un par o tres de villanos (dependiendo de lo que se considere como tal), el noviazgo entre Parker y Stacy, los sentimientos de culpabilidad de Spider-Man por la muerte del padre de ésta (Denis Leary) en la primera entrega, la relación entre Peter y su tía (Sally Field), la búsqueda del porqué de la muerte de los padres de aquél (Campbell Scott y Embeth Davidtz), la amistad entre Parker y su amigo de la infancia, Harry Osborn (Dane DeHaan), quien aparece tras la muerte de su padre, el millonario (Chris Cooper), y la aparición de, por un lado, Electro (Jamie Foxx) y, por otro, el psicópata Rhino (Paul Giamatti).

Muchas historias y muchos personajes para una cinta que no debería durar más de dos horas y que casi alcanza las dos horas y media.

Además, lo que en The Amazing Spider-Man funcionaba de forma casi perfecta —esa entente entre Garfield y Stone—, aquí se denota forzado, como si el realizador y los actores trataran de recuperar la magia perdida… desesperadamente.

La gran ventaja de esta secuela es, sin lugar a duda, la presencia de Jamie Foxx y Dane DeHaan, el primero, perturbador en su papel de científico ignorado transformado en villano con súper poderes, y el segundo, absolutamente fascinante como el egocéntrico hijo de Osborn y, por supuesto, convertido en Green Goblin cuando la ocasión lo requiere.

Aunque su resolución en pantalla aparece apresurada, y un tanto convencional (el enfrentamiento final de Spider-Man con ambos sucede en una planta eléctrica en el río Hudson neoyorquino), son las decisiones y consecuencias de Peter Parker o su alter ego las que terminan por otorgar al filme un toque melodramático intenso y emotivo.

Más allá de eso, The Amazing Spider-Man 2, que ha sido clasificada PG-13, responde más a necesidades de producción —el estudio necesitaba una secuela, y cuanto antes mejor, porque las cuarta y quinta partes ya tienen fechas de estreno—, que no a un interés consciente por limar asperezas argumentales y presentar un proyecto con alma y espíritu de originalidad.