Cinco miradas sobre la Champions

Previo a al partido decisivo por la orejona, te presentamos los factores que han sido clave en la Liga de Campeones de la UEFA
Cinco miradas sobre la Champions
Foto: EFE

1.- Simeone sacudió a un club, tan fervoroso como acomplejado en las grandes competencias. El equipo tiene decenas de virtudes futbolísticas, pero sobre todo, una personalidad colectiva arrolladora. Este Atlético, si no te convence hablando, te pega un sopapo; no soporta no tener la razón. Contrariamente a lo que le ha pasado durante décadas, ahora Atlético se ha convencido de estar predestinado a la grandeza. No más complejos ni victimismos: Simeone y su pandilla quebraron la tendencia histórica del Atleti. Pase lo que pase en Lisboa, ya han logrado un triunfo cultural en la vida del club.

2.- Tomar todos los recaudos defensivos, al final, producen nuevas situaciones de zozobra. El resultado de intentar controlarlo todo puede ser, justamente, perder el control. Le pasó a Chelsea. Una línea de 4 rocosa y un medio campo con 5 volantes pueden asegurar una adecuada cobertura de los espacios. Pero claro, no es posible alinear 9 defensas y sentar a Hazard en el banco. Un equipo sin control de pelota y retrasado en su campo, por muy sagaz que sea la estrategia, alguna vez fallará. Chelsea le dio tal jerarquía a la faz defensiva, que Hazard terminó defendiendo siempre a Juanfran. No eventualmente, sino toda la noche. Se perdió lo mejor del belga y lo expuso a lo peor.

3.- Entre tantas virtudes del Atlético, Simeone ha provocado en sus futbolistas lo que cualquier entrenador desea: llevarlos a su máximo posible. Bastan los ejemplos de Tiago y Juanfran, entre otros. Tiago fue Valerón en Stamford Bridge: distribución exacta y criteriosa del juego, oficio y generosidad. Juanfran, lo dicho, fue la receta ofensiva perfecta para romper el muro azul.

4.- La “zona” para defender la pelota parada tiene puntos débiles irrefutables. Primero: el marcador siempre tendrá menos impulso que quienes atacan. Podrá moverse un metro para tomar algo de carrera, pero sigue “estático” comparado con los 3 o 4 metros de quien va a llegar a su parcela. Segundo: basta con que el rival disponga a sus mejores cabeceadores en el flanco más débil de la “zona” para que en el final de la acción, el de mejor juego aéreo, llegue impulsado contra el más flojo de la defensa. Demasiadas ventajas. En los centros desde el costado, hay otros aspectos por considerar y la zona puede ser útil, pero en los córners es curioso que algunos equipos persistan. Bayern lo pagó caro.

5.- Afortunadamente, el fútbol siempre ha dado respuestas que desmienten algunas profecías. Es un juego variado, diverso, donde hay ganadores de todos los estilos y clases. Luego, cada quien simpatizará con el que más le guste. Cuestión de sensibilidad. Los discursos se pueden manipular para acomodar la realidad a la conveniencia de quién emite el mensaje. Ante la derrota del Bayern, se oyó hablar del “fin de la posesión”; sin embargo, nadie auguró el fin del repliegue y el contraataque porque perdió Chelsea. Los dos modelos, con todos sus intermedios, seguirán vivos.