Escasez de campesinos pone en peligro cosechas de California

El severo control fronterizo y las deportaciones ponen en problemas a los granjeros para recoger cosechas
Escasez de campesinos pone en peligro cosechas de California
La industria de la agricultura se está viendo afectada por las restricciones en la frontera y las deportaciones.
Foto: La Opinión - / Aurelia Ventura

Joe Del Bosque se baja de su camioneta “pick up” y camina hacia el campo donde un puñado de trabajadores con una mochila cruzada sobre el pecho cuidadosamente corta y recoge los delicados espárragos verdes que están en momento de cosecha entre los meses de abril y mayo.

“Esta es una de las cosechas que requiere más trabajo a mano, los espárragos son delicados y deben ser cortados y recogidos con cuidado”, explica Del Bosque. “Luego de aquí este espárrago se va a un empaque y se separa por tamaño y luego lo ponen en ‘bonches’ (ramos) y los amarran con una goma. Todo ese trabajo se hace a mano y requiere trabajadores”.

Sin embargo, y a pesar de que la sequía prevalente en California ha hecho que Del Bosque y otros granjeros reduzcan la cantidad de campos plantados este año, por falta de agua para regarlos, en este momento las Empresas Del Bosque no tienen los trabajadores que idealmente necesitarían para la recogida de este vegetal.

Casi todo lo que cultiva esta granja es de mano de obra intensiva, es decir, sin máquinas: melón, espárrago, cereza, sandía y tomate para procesadoras. Sólo las almendras de sus campos se cosechan a máquina.

“Antes, la gente se movía a diferentes cosechas e iban de un estado a otro siguiendo el trabajo”, señala Del Bosque, hijo de padres campesinos que se asentaron en el Valle Imperial, pero iban hacia el Valle de San Joaquín en verano buscando la temporada de cosechas en ese lugar.

Ahora la gente ya no se mueve —como antes— de cosecha en cosecha; suele quedarse en una zona y trabajar en agricultura cuando pueden y en otra cosa cuando el trabajo se acaba.

Las leyes que hoy controlan a esa industria han hecho desaparecer a los antiguos “labor camps” o barracas en las que antes vivían los campesinos migrantes y el viaje de estado a estado se hace riesgoso por el aumento en los controles migratorios y policiales.

Por ejemplo, el año pasado los productores de espárragos de Michigan perdieron casi 2 millones de libras — o el 10% de su producción— debido a que no tenían suficientes trabajadores. Michigan compite con Texas y California por la mano de obra para el campo.

Recientemente el gobernador de Michigan, Rick Snyder, manifestó su preocupación de que este año tampoco no haya suficiente mano de obra para levantar las cosechas. La industria de la agricultura ha sido una de las industrias que más ha empujado por una reforma migratoria.

El severo control fronterizo y expulsión de migrantes recién llegados, uno de los grupos más afectados por las deportaciones en los últimos años, han “secado” el grupo del cual los agricultores siempre obtuvieron “sangre fresca” para el trabajo del campo: el nuevo y joven migrante. Del Bosque tiene muchos campesinos de más de 40 años y hasta de 60, que han trabajado con él por décadas.

Del Bosque indica que, de los trabajadores que utiliza en sus campos, más de la mitad viven en Estados Unidos con sus familias, aunque él cree que muchos se irían a México a pasar temporadas si pudieran hacerlo.

“Ahora ya no se puede”, agrega. “Otros siguen viniendo y lo hacen por un tiempo corto, trabajan, ahorran lo que pueden y se van, pero esos son los menos”.

Como muchos granjeros, Del Bosque se resiste a usar el programa H2A de trabajadores temporales que le permite la ley.

Es muy engorroso, mucho papeleo, pasar 2 ó 3 meses procesándolo y luego si algo pasa con la cosecha y no hay trabajo igual hay que pagar. Además hay que cubrir transporte y hospedaje”, dice. “Lo que queremos es un sistema más sencillo que legalice a los trabajadores y que les permita moverse libremente para llenar las necesidades de la agricultura”.

Firebaugh, en el condado de Fresno, está a hora y 45 minutos de San José, California y un poco más retirado de Oakland. En la zona no hay suficientes personas para trabajar las cosechas que allí se producen, pero tampoco abundan los residentes citadinos que se mueven allí buscando trabajo.

“Nosotros pagamos lo mismo, incluso un poco más que lo que ganan muchas personas en la ciudad”, dice Del Bosque. “Lo menos que estamos pagando ahora son 9 dólares la hora, pero las personas de aquí prefieren quedarse en la ciudad ganando eso o quizá menos en un trabajo cualquiera. Sin el trabajador migrante mexicano no podríamos cultivar todo lo que cultivamos“.

Del Bosque añade que lo ideal para los granjeros sería un programa de trabajadores temporales que permita a los campesinos ir y venir como lo hacían antes, en forma legal, y así se estabilizaría la situación. “En todo caso el sistema que tenemos no nos funciona y con los retos cada vez mayores del mercado, tendremos más y más problemas”, apuntó.

Alrededor de la web