No tengas miedo de ser vegetariana

El vegetarianismo es más que un régimen alimenticio: es un sistema de vida que evita causar sufrimiento a otros seres.
No tengas miedo de ser vegetariana
Existen múltiples opciones para comer sano y sabroso cuando eres vegetariana.
Foto: Shutterstock

Y heme aquí: 13 años después de convertirme al vegetarianismo, la profecía de quedarme sin cabello, esquelética, sin uñas (todo un alien) y con una anemia atroz ha resultado una total mentira, igualito que las profecías mayas.

Cuando al fin decidí dejar de comer “carne blanca” luego de varios meses de abstenerme de “carne roja”, familia, amigos, conocidos, colegas, todos me vieron con cara de espanto y me advirtieron de los peligros: que si la proteína, que si la vitamina B, que si el omega noséqué, que si era antinatural… ¿Y ahora qué vas a comer?

Ocurrió que dejé de pensar en “carnes blancas” y “carnes rojas” para asumir lo que a ningún omnívoro le gusta escuchar: la carne, toda, sin importar su color, es un cadáver. Solía alimentarme de animales muertos. Y entonces decidí ser vegetariana.

Quizá la pregunta que he tenido que responder con más frecuencia en este tiempo ha sido “¿por qué eres vegetariana?” Sí, es por salud: he dejado de comer un montón de hormonas y conservadores que no puedo ni deletrear. Sí, es por el planeta: la cantidad de granos y agua que se utilizan para mantener la industria cárnica podría eliminar el hambre de la Tierra. Pero sobre todo, es porque no quiero alimentarme de la agonía de otro ser. Ya lo había dicho la Yourcenar.

Los métodos de crianza y matanza para los animales destinados al consumo son terribles. El terror que pasa un animal que va al matadero, sin duda se impregna en ese bife que sirven acompañado de una saludable ensalada. Suficiente karma cargo ya como para sumarle el sufrimiento de miles de seres que mueren sin compasión para darle gusto a mi gusto.

Y no queda ahí la cosa: las pieles de zapatos, bolsos, abrigos, cinturones, ropa, etcétera, etcétera, son también producto del sufrimiento. Cuesta, pero todo lo que uso es plástico o textil. También cuesta leer las etiquetas del shampoo, del jabón, del detergente, de los cosméticos para asegurarme que estén libres de crueldad animal; a cambio mi conciencia está en paz.

Conforme han pasado los años mi convicción es más fuerte. Ahora estoy en la transición hacia el veganismo, que abrazaré pronto. Aunque me vean como bicho raro. Again.