Una mujer amazónica en defensa de su tierra

Ruth Buendía Mestoquiari lideró una campaña entre su gente Asháninka para detener un proyecto del gobierno peruano que pretendía convertir en presas uno de los caudales más importantes del Amazonas; por ello fue reconocida en San Francisco
Una mujer amazónica en defensa de su tierra
Ruth Buendía Mastoquiari en las instalaciones de los premios Goldman en San Francisco.
Foto: Ricardo Ibarra / El Mensajero

SAN FRANCISCO.— Las visiones con el ayahuasca y los recreos con la bebida fermentada del masato no fueron lo mismo para la mujer de la tribu Asháninka, Ruth Buendía Mestoquiari, cuando supo que un proyecto del gobierno de Perú terminaría por desplazar a 17,000 miembros de su pueblo indígena en Tambo 40, al sur de aquel país.

El plan binacional en la región del Amazonas, entre los gobiernos de Perú y Brasil, incluye una red de carreteras y la construcción de presas con fines hidroeléctricos. Sin embargo, las acciones de Ruth y su gente lograron detener el avance de este proyecto que transformaría la vida, la cultura y el paisaje de uno de los sitios más ricos en la biodiversidad sudamericana.

Por esta labor de defensa de su territorio, Ruth, como auténtica mujer guerrera amazónica, fue reconocida con el premio ambiental Goldman en esta ciudad de San Francisco.

“Para mí ha sido una sorpresa, y miedo”, dijo la mujer de cabello largo, lacio y negro, ojos pequeños, y sonrisa frecuente. El miedo, según Ruth, tiene una razón: “Estoy enfrentándome a una gran empresa que tiene una economía muy grande y también es el gobierno de mi país que estoy enfrentando. Esto es de interés nacional y de otras empresas”, explicó Ruth con un español amazónico en el edificio de los premios Goldman, rodeado de vegetación, cerca del Embarcadero de San Francisco.

El gobierno del Perú concesionó a empresas brasileñas y peruanas varias tierras indígenas para la realización del proyecto hidroeléctrico Pakitzapango, sin consentimiento de los Asháninka, lo cual permitió a los nativos de las laderas del río Ené defenderse por medio de la Ley del Derecho a la Consulta Previa a los pueblos indígenas y con la cual Ruth Buendía interpuso, con apoyo de otras organizaciones, una demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, un órgano judicial de la Organización de Estados Americanos.

“Nosotros como comunidades, que sabemos nuestro derecho, y lo hemos hecho presente al Estado peruano, al ver que no se aplicaba esta Ley de Consulta Previa, lo hemos llevado a la Corte porque se vulneraba el derecho de los pueblos indígenas Asháninka y también atentaba con el bosque”, grabó Ruth en la grabadora del reportero.

Ruth tiene claro que estar al frente de la lucha por la preservación de la gente y la cultura Asháninka tiene sus riesgos, pero también es consciente de la lucha colectiva: “Aunque me amenacen o me desaparecen del mundo, mi pueblo está sensibilizado y va a seguir. No es la Ruth que está ahí diciendo que no, personalmente no lo digo, es mi pueblo [el que lo dice]. Tengo esa obligación de dar a conocer esta voz de mi pueblo”.

El Goldman Environmental Prize tiene la misión de reconocer a esos héroes comunitarios que mantienen una lucha en favor del medio ambiente, así como Ruth Buendía Mastoquiari, quien aprecia el canto nativo de su lengua, la pesca y la caza como un valor en la vida amazónica de los Asháninka.

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