Siete consejos para mejorar la relación madre-hija

Hasta en las mejores familias existen desacuerdos y fricciones; lo importante es conocer las herramientas para enfrentar cualquier disputa
Siete consejos para mejorar la relación madre-hija
La relación madre-hija influye a lo largo de la vida.
Foto: Shutterstock

Pocas relaciones son tan importantes y nos definen tanto como la relación entre madre e hija. Cada caso es complejo y único. Hay madres e hijas que son mejores amigas y hay quienes no pueden dejar de pelear. Incluso las relaciones inexistentes, cuando madres e hijas no se hablan, o cuando la madre abandona a su bebé al nacer, afectan profundamente la vida de ambas.

Pero hasta en las mejores relaciones, existen desacuerdos y fricciones. La doctora y terapista familiar Linda Mintle, autora del libro Amo a mi madre, pero… ofrece algunos consejos para mejorar y resolver conflictos entre madres e hijas.

1. No juzgues a nadie hasta haber caminado una milla en sus mocasines. Mintle coincide con el viejo dicho indígena. Tanto si eres la madre o la hija, trata de entender que ambas provienen de distintas generaciones y tienen que enfrentar distintas circunstancias y problemas. No temas en ser la primera en acercarse y tratar de resolver el conflicto.

2. No cierres la comunicación. Incluso en las buenas relaciones, muchas veces asumimos que la otra persona sabe lo que pensamos o sentimos, cuando en realidad no es así. Ni madres ni hijas pueden leerse la mente. Sé clara y di lo que piensas, para evitar malos entendidos. No olvides la importancia de saber escuchar.

3. No ocultes resentimientos y trata de resolverlos lo más pronto posible. Cuando callamos, albergamos resentimientos que con el tiempo, sólo crecen y empeoran la situación. Elige tus batallas y aprende a perdonar. Recuerda la analogía de Buda, cuando decía que negarse a perdonar es como esconder una brasa encendida en el puño de la mano, para arrojársela al enemigo. La única que se quema eres tú.

4. ¿Qué puedo hacer yo para solucionar la situación? Es fácil culpar al otro y señalar sus defectos, pero eso no conduce a nada. Es imposible cambiar a todos los que nos rodean, pero podemos concentrarnos en nosotras mismas. Cuando una persona cambia, la relación cambia con ella.

5. Sé realista. Muchas veces esperamos que nuestra madre sea “Súper Mamá”, y que jamás se enferme, dude o cometa errores. Como madres, queremos que nuestras hijas puedan hacer todo aquello que nosotras no pudimos, y caemos en la trampa de que nada de lo que hacen nos parece suficiente.

6. Respeto, límites e individualidad. Una buena relación entre madre e hija no implica que las dos estén de acuerdo en todo. Cada individuo tiene su punto de vista y no es necesario pensar igual para estar juntos. Si sabes que a tu madre, o a tu hija, no le gustan ciertas cosas, no trates de imponérselas.

7. No eches leña al fuego. Cuando estamos en medio de una acalorada discusión, muchas veces mencionamos cosas del pasado, sólo para herir a la otra persona o justificar nuestros actos. Esto sólo logra empeorar las cosas. Tampoco ayuda involucrar a terceros en la discusión. La intervención del padre, de un hermano o de una tía sólo empeorará la situación.