The Grand Budapest Hotel, amor entre parejas disparejas

Al ver una pareja de mujer mayor con hombre menor lo primero que pensamos es que es millonaria.
The Grand Budapest Hotel, amor entre parejas disparejas
¿Es posible el amor entre las parejas de edades diferentes? Según The Grand Hotel Budapest, sí.
Foto: Suministrada

Asaltatumbas. Así le decimos en mi país a los hombres o las mujeres que gustan de parejas un “poquito” mayores, unos 20 o 30 años más solamente. Pero Monsieur Gustave H., el protagonista de la película The Grand Budapest Hotel (Wes Anderson, 2014), no es un asaltatumbas común: es un hombre educado, romántico y refinado que, por encima de todo, hace sentir a sus romances que en sus primaverales 70 u 80 años son sumamente valiosas. Porque lo son.

Más allá de la miseria de un cuerpo que resiente el paso de los años, las mujeres de 60 y tantos que se enamoran y se atreven a continuar experimentando las mieles agridulces del amor, lo pueden hacer con un factor del que las mujeres de 20 y tantos carecen: experiencia. Y Monsieur Gustave trata a sus mujeres mayores como las damas de experiencia que son, sin ningún interés de por medio, sino por un auténtico gusto.

Entre las reflexiones que una película como The Grand Budapest Hotel provocan, está el prejuicio social innegable hacia las parejas de edades disparejas, ya sea un hombre mayor con mujer joven, o bien, una mujer mayor con un hombre joven. A ellas hasta las llamamos cougar. ¿Pero alguna vez nos hemos preguntado si existe un verdadero sentimiento entre parejas con estas características?

Lo primero que noss viene a la mente es que ese sentimiento se llama “dinero”. Sin embargo, al pensar en parejas disparejas como Borges y María Kodama o en el mismísimo García Márquez y Mercedes Barcha, no hay razón para no pensar en el amor. Mismo caso cuando la mujer carga algunos añitos de más. Y si no, que le pregunten a Sharon Stone, a Madonna o a Shakira.

El filme de Wes Anderson, protagonizado por Ralph Fiennes y que cuenta con la participación de grandes actores como Adrien Brody y Willem Dafoe, no es sólo una producción divertida, visualmente hermosa, muy dinámica (a veces demasiado) y muy humana. Es una trama que trata sobre todo del amor y de la lealtad. Ambas condiciones escasas en estos días que corren, pero ambas carecen de edad y no envejecen.