Estudiante latina paga su carrera con tortillas

Una latina recurre al ingenio para finalizar su educación universitaria
Estudiante latina paga su carrera con tortillas
Raquel Román vendía tortillas por las redes sociales para pagar por sus estudios.
Foto: La Opinión - Ciro Cesar

Vender tortillas los fines de semana para pagar sus estudios universitarios, fue tan solo unas de las muchas cosas que Raquel Román tuvo que hacer para obtener su título universitario en Estudios Chicanos, de la California State University en Northridge (CSUN), el próximo 22 de mayo.

“No fue fácil”, reconoce la mujer de 33 años, hija de inmigrantes mexicanos, quien tuvo que hacer y vender tortillas, usando las redes sociales, para poder ganarse unos $120 a la semana y con ello solventar el gasto de la gasolina para manejar a CSUN.

“El trabajar con personas indigentes me hizo darme cuenta de que si ellos, a pesar de su situación, creían en ellos mismos, yo tenía que creer en mi misma y en que podía lograrlo”, compartió Román.

Ella se refiere a su trabajo con Proyecto Pastoral Dolores Mission, donde se asiste a personas sin hogar del área de Boyle Heights en Los Ángeles. Labor que ha venido desempeñando desde el 2008, siendo la primer mujer directora del proyecto para indigentes Guadalupe.

“Me inspira mucho su fuerza para salir adelante. La mayoría de ellos son inmigrantes que vinieron a lograr un sueño y aún buscan alcanzarlo”, destacó. “Eso me motivó a perseguir mi propio sueño de convertirme en la primer universitaria graduada de la familia”.

En el camino que Román tuvo que recorrer para llegar a este punto hubo muchas piedras que le obligaron a parar o incluso le impidieron en algún momento continuar.

Ella se graduó en 1998 de la Huntington Park High School, con un promedio alto y fue aceptada en CSUN. Sin embargo, la política universitaria EO665, vigente en aquel entonces, en las universidades estatales de California, le impidió su inscripción a esta institución, ya que no cumplía con los requisitos de competencia en matemáticas.

“Yo como tantos estudiantes latinos, no contaba con los requisitos de clases de matemáticas necesarios para ir a la universidad. Y esa ley , prohibió a muchos abandonar definitivamente la idea de continuar con sus estudios”, explicó.

En algún momento ella pensó lo mismo y optó por buscar un empleo, ya que tenía que mantenerse lla misma.

Finalmente en 2010, después de varios intentos fallidos, la joven encontró en East LA Community College (ELACC) un maestro que logró que esta pasara sus clases de matemáticas y álgebra requeridas. Entonces pudo al fin transferirse a CSUN y concluir su meta.

Después de tanta lucha, “sentí como si me hubiera ganado la lotería”, dijo Román, recordando su reacción cuando supo que había sido readmitida en la universidad.

“Ha sido mucho el sacrificio que he tenido que hacer. Pero vengo de una familia de mujeres fuertes, mi abuela, que fue madre soltera y mi madre también. Ellas han sido mi inspiración, para cumplir este sueño”, expresó.

Román, espera seguir trabajando en Proyecto Pastoral Dolores Mission al servicio de los indigentes.