Persistente desigualdad salarial

Las diferencias de ingresos según el género es un gran problema en la región
Persistente desigualdad salarial
Las diferencias salariales entre hombres y mujeres siguen existiendo en Latinoamérica.
Foto: Archivo-EFE

Las Américas

Latinoamérica no solo es la región con mayores desigualdades en el ámbito mundial, cuando se considera el acceso que los diferentes grupos poblacionales tienen respecto a la renta nacional. La región también se destaca, como un dato correlacionado con la iniquidad general, con asimétricas relaciones entre los salarios que perciben las mujeres respecto a aquellos que —en similares condiciones de preparación y responsabilidad— tienen los hombres.

De conformidad con cifras dadas a conocer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y del Banco Mundial (BM) en comparación con otras regiones del planeta, Latinoamérica no puntea bien. En efecto, América Latina tiene las más grandes brechas en la distribución del ingreso. En promedio, el 20% más rico acapara cerca del 53% del ingreso regional disponible, mientras el 20% más pobre no rebasa el 6% al contar con los recursos de las producciones anuales. Otras regiones también presentan asimetrías, pero no tan acentuadas, incluyendo Medio Oriente y el Sur de Asia.

En cuanto a iniquidades de género respecto a salarios, es decir entre lo que devengan mujeres y hombres, también la región demuestra que aún le quedan notables márgenes de mejora. Lo óptimo sería que con igualdad de acreditación y capacidad para desempeñar trabajos equivalentes o similares, no ocurrieran disparidades entre lo que se gana, independientemente de que el laborante sea hombre o mujer. Pero esas desigualdades persisten.

No obstante que el panorama global regional no es alentador, es de advertir que los niveles de igualdad entre salarios de mujeres y hombres, han ido mejorando. Varios países presentan avances significativos. Una primera clasificación en este sentido muestra tres grupos de naciones. El primero está formado por Ecuador, Paraguay y Venezuela. En el primer caso, los salarios de las mujeres mejoraron en equidad respecto a los hombres en 16 % en el período de 1990 a 2010. En los segundos países mencionados, los avances en tal sentido y para el mismo período, fueron de 12% en cada caso.

Un segundo grupo presentó también avances que en promedio, en los pasados 20 años, fueron de entre 4% y 5%. Existe, sin embargo, un tercer grupo formado por Guatemala y México en el cual los niveles de desigualdad entre los salarios de hombres y mujeres, en condiciones comparativas de calificación, se muestran prácticamente sin cambios significativos.

Otra perspectiva de análisis es respecto a niveles de diferencia salarial entre géneros en el año 2009. El grupo que muestra menos disparidad está formado por Panamá, El Salvador, República Dominicana y Venezuela. En ellos, las mujeres en promedio ganan entre 85% y 91% de lo que ganan los hombres, en casos laborales comparativos.

Otro grupo de naciones presenta niveles promedio de desigualdad salarial por género que va de 78% a 85% . En este caso la discriminación salarial es moderada. Este grupo está formado por Colombia, Ecuador, Honduras, Perú, Costa Rica, Ecuador y Argentina. Un promedio grupal indicaría que en esas naciones una mujer gana un 80% lo que gana un hombre en condiciones comparativas.

Un tercer grupo de países muestra niveles de disimilitud mayores. En ellos las mujeres ganan entre 71% y 78% lo que ganan las contrapartes masculinas. Esas naciones son: Bolivia, Chile, México y Nicaragua.

Un último grupo muestra lo que serían los niveles más drásticos de discriminación salarial en condiciones comparables de resultados laborales. Estos países son Uruguay, Guatemala y Brasil. Es llamativo el caso de Uruguay, una nación destacada por la consistencia de sus programas sociales. Al respecto influirían factores con antecedentes en la historia inmediata de este país. Como se sabe, a inicios de 2003, Uruguay junto con Argentina y Venezuela presentaron los casos más críticos de caída en la producción nacional.

Respecto a Guatemala y Brasil, a las desigualdades en los salarios entre hombres y mujeres, se agrega también la condición de mayor asimetría en la concentración de los ingresos entre ricos y pobres. Estos son dos de los países latinoamericanos en donde más amplias son las brechas de acceso a la renta disponible entre sectores más acomodados y sectores sociales más necesitados.

Desde hace décadas la Organización de Naciones Unidas se ha dedicado a luchar contra la discriminación. En Latinoamérica aún quedan muchas cosas a lograr en pro del respeto y la igualdad de las mujeres. Sin embargo, se han tenido ciertos avances en lograr menores disparidades salariales. La promoción y acceso a la educación y la organización de las mujeres aparecen como factores claves para lograr mayores niveles de justicia social en las condiciones de género.