¿Quién es Víctor Espinoza, el jinete de ‘California Chrome’?

Un jinete mexicano podría conseguir la mayor hazaña de la hípica mundial: la Triple Corona

California Chrome, montado por Víctor Espinoza, cruza la meta en la famosa carrera del Preakness.
California Chrome, montado por Víctor Espinoza, cruza la meta en la famosa carrera del Preakness.
Foto: Getty Images

¿Quién es Víctor Espinoza, el jockey nacido en México que dentro de dos semanas podría hacer historia en las carreras de caballos?

Digamos que es un hombre que deja que sus acciones hablen por él. El sábado anterior ganó la famosa carrera del Preakness, en Baltimore, apenas dos semanas después de que también había triunfado en el legendario Derby de Kentucky. Tras la conquista, Víctor tomó un vuelo nocturno de regreso a Los Ángeles. Horas más tarde, se dirigió al hipódromo de Santa Anita, en Arcadia, que es como su casa, y participó en tres carreras, consiguiendo dos terceros lugares.

“Tiene uno una responsabilidad”, dice Espinoza sobre su decisión de correr el día después de su gigantesco triunfo. Uno supondría que ese día él estaría descansado en una piscina o sentado frente al televisor, disfrutando mientras el mundo se rendía ante él y California Chrome, el potro con el que ha conformado un binomio imparable.

“Ya estaba acá y los caballos ya estaban puestos. No quería quedar mal”.

El 7 de junio en el hipódromo de Belmont, en el estado de Nueva York, se llevará a cabo el Belmont Stakes, tercera carrera de caballos de la llamada Triple Corona. Sólo 11 veces ha sucedido que un binomio caballo-jinete haya completado las tres victorias el mismo año, y nadie lo ha conseguido desde hace 36 años.

En 1978, Affirmed, montado por Steve Cauthen, ganó Kentucky, Preakness y Belmont. Pero desde entonces la Triple Corona ya no pudo ser completada. Once veces, un caballo ganó las primeras dos gemas antes de fracasar en el Belmont Stakes. Espinoza es parte de dicha lista, pues en 2002, montando a War Emblem, llegó al Belmont Stakes en pos de hacer historia. Terminó en octavo.

Espinoza, quien mide 1.57 m y pesa 51 kg, tiene una segunda y, él dice, última oportunidad de hacer historia. Pero al risueño jinete, quien este viernes cumple 42 años de edad, poco parece preocuparle toda la parafernalia a su alrededor.

“Es nada más por un corto tiempo, después de que pasé Belmont nadie se acuerda de ti”, dice calmado. “Ya estuve en esta situación, que era todo nuevo para mí. Nunca se espera uno que vaya a regresar o a ganar otra vez. Yo voy día por día. Esta profesión es muy peligrosa y por eso nunca pienso adelante”.

Espinoza dice que esa filosofía de vida de ir día por día tiene que ver con los riesgos de este deporte, el hecho de que el jinete está en peligro constante. Pero también influyó mucho en él cuando hace algunos años llegó, por invitación de un amigo, a City of Hope, el hospital localizado en Duarte que es un notable centro de tratamiento contra el cáncer.

“Allí fue donde yo cambié la manera de pensar, ver que uno se preocupa por muchas cosas que no valen la pena, viendo a los niños así como están”, subraya Espinoza, quien recientemente hizo público que le dona a City of Hope el 10% de sus ganancias como jinete. Y es que cuando Víctor vio a los niños en City of Hope le impactó.

“En ese momento pensar en lo que iba a ser o que sería uno de los mejores jinetes en el mundo dejó de ser importante”, dice este hombre que tiene por bandera la humildad.

Espinoza nació en Tulancingo, estado de Hidalgo, aunque dice que se considera de la Ciudad de México, a donde llegó siendo un joven. En la capital la sufrió. Entre otras cosas, se dedicó a conducir autobuses de pasajeros, y a veces le tocaba hacerle a la mecánica.

Pero su vida cambiaría mucho tras emigrar a Estados Unidos y, en especial, al llegar al sur de California. En 22 años corriendo caballos, Víctor ha acumulado la increíble cantidad de 3,114 carreras ganadas, de acuerdo con datos de Equibase.com, un sitio especializado en información de carreras.

Víctor no tiene problemas en decir que todavía le da miedo subirse al caballo: “Todo el tiempo”, y luego corrige, “Ahora probablemente no es miedo, sino precaución”.

Pero no obstante su impresionante palmarés, Espinoza revela tremenda humildad y modestia cuando habla acerca de la tarde del sábado anterior en el Preakness, a la que considera su carrera más difícil de toda su trayectoria.

“Por primera vez me hizo sentir que ahora sí era un jinete profesional”, dice con seriedad. “Es que fue muy complicada y (con) todo lo que tenía que hacer en segundos”.

Esta semana fue la semana de Víctor Espinoza. Un mismo día concedió seis distintas entrevistas de televisión. Al siguiente, hizo el lanzamiento de la primera bola antes de un juego de los Angels.

Víctor disfruta a su manera de sus éxitos, y evita pensar en Belmont. “Voy al día. No he pensado nada de eso. La verdad no sé cuántos caballos vayan”. Pero hace un esfuerzo e imagina ese 7 de junio.

“Relajado, disfrutar el día, disfrutar un día de fama que a lo mejor va a ser el último, porque si no corre bien el caballo ahí se acabó la propaganda”.

Por momentos, suena a que su carrera se acerca a su final.

“Para retirarme lo importante sería tener el suficiente dinero para vivir el resto de mi vida… No me voy a mantener de hacer historia”, dice.

¿Si ganas, te retiras?

“No sé. Lo pensaré”.

Es cierto. Víctor Espinoza va día a día.