‘El infierno en la tierra’

Padres de atacante de Santa Bárbara
‘El infierno en la tierra’
Mensajes en tiza en memoria de la víctimas de los ataques a estudiantes en Isla Vista, Santa Bárbara.
Foto: EFE

“El sentimiento de saber que fueron las acciones de nuestro hijo las que causaron esta tragedia solamente pueden ser descritas como un infierno en la tierra”.

Son las palabras de Peter y Lichin Rodger, padres del atacante de Santa Bárbara, Elliot Rodger, a través de un comunicado difundido ayer por una familia amiga.

“Lloramos de dolor por las víctimas y sus familias. Nos rompe el corazón de una forma que nunca creímos posible”, dicen.

La carta, es la última de las manifestaciones públicas de la pareja luego de la masacre del viernes en la noche, que dejó a seis personas muertas, además del atacante, y a una docena de heridos.

“Ahora nuestra responsabilidad es hacer todo lo que podamos para ayudar a que esto no vuelva a pasarle a otra familia—dicen los Rodger— no solamente evitar más inocentes destruidos, sino también en identificar y lidiar con los problemas mentales que llevaron a nuestro hijo a hacer lo que hizo”, dice la misiva.

Los Rodger habían afirmado haber intentado ubicar a su hijo antes de la jornada, tras recibir un mensaje con sus planes.

Simon Astaire, un amigo de la familia, dijo el domingo pasado a algunos medios de comunicación que la madre del joven, Lichin Rodgers, leyó un correo electrónico que su hijo le envió.

Según la mujer, no necesitó leer las 140 páginas del documento antes de visitar la red social YouTube, donde vio el video grabado titulado “Retribution” (venganza), en el cual su hijo detalló sus planes.

Astaire dijo que la mujer llamó a su esposo Peter Rodger para pedirle que viera el video después de lo cual llamó a la línea de emergencia del 911, y la pareja salió con destino a Santa Bárbara, en busca del joven.

En ruta a Los Ángeles los padres escucharon la noticia sobre el tiroteo, y después, contactados por la Policía, supieron que su hijo era el responsable de esos hechos.

Astaire dijo que el joven recibía asistencia de dos psicoterapeutas, aunque indicó que nunca mostró tendencias violentas o fascinación por las armas de fuego.

La universidad de California, en Santa Bárbara, sitio cercano a los hechos, reanudó el pasado miércoles sus clases, luego de que unos 15 mil estudiantes participaran en una ceremonia luctuosa para recordar a las víctimas de la tragedia.

Durante el evento, con un grito desesperado de “Ni uno más” el padre de uno de los fallecidos llamó al Congreso de Estados Unidos a aprobar reformas sobre el control de armas.

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