Detienen a sospechoso

Presunto yihadista francés es acusado de ataque a museo judío en Bruselas
Detienen a sospechoso
Policías acordonan el área donde un sujeto disparó dentro de un museo de judíos en Bruselas, Bélgica el pasado 24 de mayo.
Foto: EFE

BRUSELAS.— Un presunto yihadista francés de 29 años de edad, delincuente multireincidente identificado como Mehdi Nemmouche, se encuentra detenido desde el viernes en Francia como principal sospechoso del ataque en el Museo Judío de Bruselas que costó la vida a tres personas y dejó a otra herida de gravedad.

El joven, según informó ayer el fiscal de la República de París, François Molins, fue arrestado en la estación Saint-Charles de Marsella en un autobús procedente de Ámsterdam, vía Bruselas, al que los agentes de aduanas franceses habían realizado un control fortuito en busca de posibles drogas.

Entre sus pertenencias se halló un fusil kaláshnikov, un revolver, cuantiosa munición, una pequeña cámara de tipo GoPro, una cámara de fotos y una gorra y ropa parecida a la que portaba el autor del atentado.

Se descubrió en esa segunda cámara un vídeo en el que se reivindicaba el ataque.

En sus 40 segundos de duración se ve un kaláshnikov y un revolver, y su autor, al que solo se le escucha la voz, “parecida” a la del sospechoso, dice grabar ese filme porque la cámara que llevaba durante los hechos no funcionó.

Su detención provisional, antes de su comparecencia ante la Justicia, finaliza hoy martes, pero podría ser prolongada hasta el jueves, hasta un total de 144 horas, por necesidades del proceso o si los investigadores detectan riesgo de atentado inminente.

El perfil del detenido trazado por el fiscal revela que había sido condenado siete veces por robo y conducción sin carné, y encarcelado en cinco ocasiones, la última de ellas durante cinco años, hasta diciembre de 2012, tras lo cual se dirigió a Siria.

En ese país, según el fiscal, estuvo más de un año y se cree que frecuentó a miembros de la organización extremista Estado Islámico de Irak y el Levante.

A su regreso, con una “voluntad manifiesta de borrar las huellas”, pasó por Estambul y Malasia, con diversos desplazamientos a Singapur y Bangkok, y su último control data de marzo de 2014 en Alemania, tras lo cual se le volvió a perder el rastro.

Nemmouche, según su abogada, Soulifa Badaoui, no era alguien “anclado en la delincuencia”, sino una persona “con problemas familiares”, que desde pequeño fue de una casa de acogida a otra y que cuando ella le representó, en 2009, no mostraba ninguna predisposición por la religión y la manipulación de armas.

Personal de la unidad de lucha antiterrorista de la Policía federal de Bruselas está ahora en París para apoyar esa investigación, después de que Francia haya abierto pesquisas por la víctima de esa nacionalidad.

Un juez belga de instrucción ha emitido una orden europea de detención y entrega para solicitar la extradición de Nemmouche, y la sala de instrucción parisina se pronunciará sobre ese mandato en los cinco días posteriores al término de la detención.

El caso, según el fiscal, refleja el peligro suscitado por la radicalización de quienes parten a hacer la “yihad” (guerra santa), y la importancia también de la cooperación antiterrorista internacional.

El presidente de Francia, François Hollande, recordó ayer que hay unos 700 franceses que han acudido a combatir en Siria del lado de grupos islamistas, y reiteró que París tomará todas las medidas “para disuadir, impedir y castigar” a quienes se ven tentados de seguir ese camino.

“Les combatiremos, les combatiremos, les combatiremos”, repitió el jefe del Estado, quien alabó la eficacia de las fuerzas de seguridad francesas, que detuvieron al joven “en cuanto puso pie en Francia.”

Menos complaciente se mostró el presidente honorífico del ultraderechista Frente Nacional francés, Jean-Marie Le Pen, quien en su cuenta de la red social Twitter se burló de que se felicite a los jueces, a los aduaneros, a los policías y al Gobierno por una detención que se produjo, según subraya, “por casualidad”