Otra marcha atrás

Otra marcha atrás
Un grupo de migrantes son deportados después de estar en una casa en contra su voluntad en Arizona.
Foto: EFE

Inmigración

El martes de la semana anterior el presidente Obama ordenó al secretario de Seguridad Interna, Jeh Johnson, que dejara pendiente hasta agosto el anuncio de las medidas administrativas que el ejecutivo podría tomar para frenar las deportaciones de los inmigrantes no autorizados atrapados en la inacción del Congreso.

El retraso en el anuncio de las posibles medidas se consideran como un acto de buena fe del Presidente para permitir a la Cámara de Representantes que le dé forma a un proyecto viable de reforma migratoria a ser debatido antes del receso del verano.

Pero este acto de buena fe del presidente Obama, lejos de provocar una reacción positiva de parte de los republicanos de la Cámara Baja dió lugar a la aprobación de dos medidas de carácter punitivas. El miercoles el Comité de Asignaciones aprobó un incremento de $146 millones para el programa de detención de inmigrantes no autorizados; y el jueves, la mayoría republicana aprobó una enmienda propuesta por el representante de Iowa, Steve King, que requeriría un mayor análisis en el proceso investigativo de los inmigrantes no autorizados a los que se les concede un estatus migratorio temporal. La medida incluye a los jóvenes soñadores que se beneficiaron o que se beneficiarían con la orden ejecutiva de acción diferida.

Dentro de la comunidad pro reforma hay quienes consideran que la decisión del presidente Obama de retrasar el anuncio de posibles medidas de alivio ante las deportaciones de los inmigrantes no autorizados es una medida razonable. Pero también hay quienes consideran que lo único que esta decisión representa es el aumento del número de familias que se encuentran de repente ante la tragedia de la deportación.

Hay una mezcla de desazón y enojo ante algo que es evidente, el presidente Obama ha dedicado los ùltimos años a la aplicación de medidas que se suponía iban a motivar a los republicanos a apoyar la aprobación de una reforma migratoria comprehensiva, pero lo único que se ha conseguido es que extremistas como King hayan tenido éxito en la aprobación parcial de normas que se sabe jamás llegarán al escritorio del Presidente Obama.

En la superficie no se ve ninguna señal de parte de los republicanos de la cámara baja y de su liderazgo que indique que una reforma migratoria viene en camino. Si están trabajando en algo, lo están haciendo muy bien porque en el radar migratorio no se percibe ningún avance.

Agosto está a la vuelta de la esquina. ¿Será que esta enésima muestra de buena voluntad de parte del Presidente Obama surte efecto?,¿ O llegará el verano y veremos lo que ha sido la constante en los últimos tiempos, un presidente que cede y cede y vuelve a ceder ante las exigencias republicanas y que recibe solo excusas como respuesta?

Y lo más importante, de no haber movimento en el Ccongreso,¿ tendrá el presidente Obama los pantalones para extender la acción diferida a otros inmigrantes no autorizados?