Apáticas elecciones en Los Ángeles (fotos)

Mientras el costo de las elecciones sube, menos electores concurren a las urnas en estas elecciones primarias
Apáticas elecciones en Los Ángeles (fotos)
En centro comunitario de Boyle Heights, el más grande para sufragar en esa región, menos de 200 personas habían acudido hasta las 4 p.m.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

Cerca de cinco millones de votantes registrados en el condado de Los Ángeles fueron llamados a elegir este martes a los titulares de distintos cargos en los cuatro niveles de gobierno. Pero según un conteo preliminar, pocos acudieron a las urnas.

Al cierre de esta edición, la participación en los centros de votación era de apenas 8.86%, por debajo del 12.7% registrado en el verano de 2010, de acuerdo al Secretario del Condado. Esta apatía, a excepción de las elecciones presidenciales o para gobernador, ha subido en los últimos años.

En contraste, el costo de las votaciones pasó de $22.7 millones en 2002 a $37.3 millones, gastados para la jornada de ayer, en la que estuvieron en juego importantes puestos políticos, como jefe del Sheriff, dos curules en la junta de supervisores del condado, vicegobernador, congresistas, entre otros.

“Es que estamos olvidados por los políticos. Nomás nos piden el voto a los latinos y cuando están en el poder nos olvidas. Estamos decepcionados”, explicó Juan Sotelo Pérez, un residente de Bolye Heights que ha participado en cada elección desde que juramentó como ciudadano de este país, en 2005.

Casillas desiertas y trabajadores electorales con muy poca actividad fue algo que se repetía en distintos recintos visitados por La Opinión. En un centro comunitario de Boyle Heights, habilitado ayer como el más grande para sufragar en esa región, menos de 200 personas habían acudido hasta las 4 p.m.

“No ha llegado mucha gente. Quizás vengan más cuando salgan de sus trabajos”, mencionó Martín Ponce, quien por cuarta ocasión decidió participar como trabajador electoral. La de ayer, afirmó, fue una de las jornadas más débiles en las que ha colaborado.

Como él, unos 18, 250 personas vigilaron y asistieron en 4,870 precintos. Pero la mayoría -al parecer- tuvieron un día tranquilo. “Traigo revistas, mi Ipad y música en mi celular para no aburrirme”, comentó Juanita Sánchez, quien se dedicó a localizar votantes en una iglesia de Pico Rivera.

Para Octavio Pescador, catedrático de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se trata de un desinterés que no es nuevo en la región. “Las elecciones no son tan trascendentes en la vida diaria”.

Pescador cree que los escándalos en el Sheriff, como abusos en las cárceles, que condujeron al cambio de liderazgo, habrían atizado a dicho alejamiento. “Las noticias que han salido sobre esa agencia no han sido muy buenas y eso generó una apatía”, explicó.

Portando con orgullo la típica estampilla de “Yo voté”, Jesse Hernández, de 69 años, salió de un sitio de recreación en el este de la ciudad de Los Ángeles. Él piensa que es una manera de pedir cuentas a los funcionarios. “A mucha gente no le interesa votar, pero para exigir tenemos que votar”, dijo.