Ir de compras a los ‘Callejones’ de Los Ángeles no pasa de moda

Los latinos los ven como una opción barata de regatear y comprar
Ir de compras a los ‘Callejones’ de Los Ángeles no pasa de moda
Compradores de todo tipo buscan las mejores ofertas en los famosos 'Callejones' del Centro de Los Ángeles.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinióm

David Ureña y su amigo Alejandro Soria, hicieron un viaje especial a Los Ángeles desde Guadalajara, México para ajuararse en los mundialmente conocidos ‘Callejones’, del centro de la ciudad.

“Me gustan porque encuentro todo lo que busco, a la mitad del precio de otros lados”, dijo Ureña, con sus manos cargadas de bolsas, en el ‘Santee’, como se llama el más famoso de todos los Callejones, desparramados sobre unas 90 cuadras en el Distrito de la Moda, el centro de la industria del vestido en la costa oeste de la nación.

Lo mejor, comenta el comprador mexicano, es que en los Callejones se puede regatear el precio, y conseguir mejores ofertas.

“Comparado con México es un 70% más barato. Los Levi’s cuestan aquí 20 dólares, allá como mínimo 50 dólares”, dice.

Las grandes plazas comerciales con sus opciones de pagos a crédito, no han hecho que los Callejones pasen de moda, pues no dejan de atraer tanto a locales como a gente de otras partes del país y del mundo.

Erika Martínez y su esposo Julio Lauriano vinieron desde Chandler, Arizona. “Estamos llevando ropa, calzado, juguetes para los niños, y para mi esposo”, comenta Erika.

Lauriano dice que en Arizona, el costo de la ropa es mayor. “Por ejemplo. estas camisas allá cuestan 35 dólares, aquí las encontré por 25. Con la diferencia de que aquí hay más variedad”, sostiene.

En los Callejones se puede encontrar todo tipo de ropa: casual, para novias, bautizos, vestidos de noche, calzado, telas, así como accesorios. El éxito de los Callejones, particularmente en el Santee ha hecho que entre los comerciantes honestos, se mezclen falsificadores, contrabandistas, y gente que vende ilegalmente animales vivos, lo que ha hecho que la Policía rutinariamente lleve a cabo redadas. Estos problemas no han impedido que las familias y comerciantes sigan abarrotado el lugar.

Carolina Nieto y Carlos David vinieron de Colombia por cuatro días a surtir el guardarropa. “Nos contó un familiar que aquí era muy barata la ropa. Comparado con otras tiendas en la ciudad, el ahorro es de más del 50% y con Colombia del 100%”, dice Carolina mientras apura el paso a la salida del callejón Santee.

En los Callejones se encuentran las últimas tendencias del vestir, ya que se hallan establecidos alrededor de las fábricas en las que se confecciona la ropa, donde el 70% de las costureras, son mujeres inmigrantes.

“La moda está aquí. De aquí sale todo. Aquí se diseña y se maquila para los malls“, precisa Manuel García quien junto con su madre Alicia Rodríguez tienen una tienda de zapatos, bocinas y estéreos en los Callejones.

“La gente viene porque es más barato y encuentran lo último de la moda”, anota.

“Con la ventaja de que pueden regatear, mientras que en las plazas comerciales les dan crédito pero tienen que pagar intereses”, dice Rodríguez. Incluso en muchos productos no les cobran impuestos al cliente. “Nosotros los pagamos por ellos”, precisa.

A pocas cuadras de los Callejones, en el San Pedro Wholesale Mart, el mercado de ropa al mayoreo de San Pedro, llegan gente de todo el mundo a abastecer sus negocios.

Desde hace dos años, Mayela Jiménez viene de Costa Rica tres veces al año para surtir su negocio de vestidos. “Encuentro variedad, colores a la moda, ropa ligera para un clima caliente como el que tenemos en Costa Rica. Sale más barato venir hasta acá, y se maneja una mayor calidad”, comenta.

Mucha de la ropa que compra en San Pedro, es hecha en el Distrito de la Moda pero otra es importada.

María Ponce vive en Huntington Park. Viene a San Pedro a comprar ropa al mayoreo para llevarle a su familia cuando visita México. “Uno se ahorra mucho, como un 100%”. Así que vale la pena venir. Lo que mi familia no usa, lo venden y se ganan una plata”, dice.

Y hasta de Suramérica vienen al distrito de la moda. Desde hace 20 años, Celia Osío toma un vuelo directo desde Lima, Perú exclusivamente para comprar ropa.

“Tengo doce tiendas en Lima, y vengo tres veces al año a San Pedro. Me gusta porque encuentro calidad, a precios razonables”, comenta.