Pollería musulmana en East LA sirve a clientela latina

Tienda musulmana lleva más de 30 años sirviendo a gustos latinos
Pollería musulmana en East LA sirve a clientela latina
Gustavo Ruiz se prepara para matar a una gallina en la parte trasera de Al Salam Polleria, donde todo es fresco y no hay refrigeradores.
Foto: Aurelia Ventura

Cuando Maha El Hawary, una inmigrante egipcia que practica las reglas musulmanas, abrió su pollería sobre la avenida Whittier hace 30 años, no se imaginó que sus principales clientes buscarían sus pollos para mole, sopa de gallina india o pollo en guajillo.

“Al llegar a este país me di cuenta que en las tiendas sólo vendían pollos congelados y que la forma más común de matarlos era con choques eléctricos. Yo le dije a mi esposo que teníamos que abrir una pollería para matar a los pollos de acuerdo con nuestras tradiciones musulmanas. De acuerdo a cómo dicen las escrituras”, dijo Maha.

Aunque tiene clientes musulmanes, la mayoría de sus compradores son latinos que están convencidos de la calidad y de la frescura de las gallinas indias, rojas y blancas, gallos, pollos y pavos que ofrece “Al Salam Pollería”.

“Yo vengo dos o tres veces a la semana. Les pido que me den la gallina completa y ocupo cada parte del pollo, excepto la cabeza y otras partes que no se comen… el sabor de los pollos frescos no tienen comparación”, dijo María Sandoval, quien desde hace tres años dejó de comprar pollos en el supermercado.

Edelmira Cardona tampoco compra pollos en ninguna otra parte. Ella y su esposo Wilson encargaron 40 pollos de rancho para el fin de semana para prepararle una sopa de cumpleaños a su hijo Frank.

“¿Cuánto es el total?” le preguntó un cliente en español. Maha sin titubear respondió rápidamente: “quince dólares”.

Yo no tengo tiempo de ir a la escuela a aprender español. Mis cliente me han enseñado“, comentó sonriendo Maha, quien no duda en abrir las puertas del matadero a sus clientes que prefieren escoger los pollos ellos mismos.

Esta pollería no tiene refrigeradoras. En la parte trasera sólo está el matadero, una cocina para quitar las plumas a los pollos y varias mesas para separar los diferentes pedidos.

Al llegar a la pollería, los clientes deben esperar su turno para someter su pedido y después seguir esperando a que el pollo sea limpiado y cortado.

“Los clientes saben que todo es fresco y tienen que esperar a que se lo preparen como lo han pedido. Algunos lo quieren entero, otros cortados o quieren alguna parte especifica cortada de una forma diferente. Cualquiera que sea el pedido deben esperar porque se hace en el momento”, dijo Maha.

Esta pollería también vende carne de pato, codornices, huevos orgánicos y chivo. En promedio al día, tienen entre 150 a 200 clientes. Aunque durante el verano las ventas bajan.

“Cuando llueve o hace frío la gente viene a comprar pollos para hacer sopa, en cambio cuando hace calor la venta de pollos baja. Me imagino que la gente no quiere cocinar, no quieren encender el horno o hacer cosas calientes en sus casas”, agregó la dueña.

Después de entrevistar a sus clientes, Maha preguntó con curiosidad qué opinaban de su tienda y ella misma se respondió: “yo creo que les gusta la frescura de los pollos, aquí a todos se les atiende bien y en español“.