Padre de trece hijos comparte su experiencia en el “Día del Padre” (fotos)

Cada uno de ellos es una bendición, asegura papá latino
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Padre de trece hijos comparte su experiencia en el “Día del Padre” (fotos)
Gustavo Carabez y su esposa Verónica en su casa de Santa Ana.
Foto: La Opinión - J. Emilio Flores

Cuando a Gustavo Carabez, algún conocido le pregunta cuántos hijos tiene, ya está acostumbrado a que cuando responde que trece, le digan que no le creen.

Cuando les vuelve a decir, que tiene trece hijos, suelen responder admirados, ¡no, estás loco!

El interrogatorio no termina ahí. Los curiosos quieren saber más. ¿Y todos con la misma mujer? le preguntan intrigados. ¡No, con cinco mujeres diferentes! recuerda Gustavo Carabez que les responde con toda seriedad. ¡Ah bueno!… los amigos dicen soltando un respiro de alivio.

La realidad es que a sus 42 años, Gustavo Carabez es padre de trece hijos con Verónica Carabez, la mujer con la que se casó, cuando ambos tenían 21 años.

“Ser padre de trece, es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Puedo decir, sin temor a equivocarme que me ha salvado de ser un borracho, infiel y hasta del divorcio”, sostiene este padre.

Gustavo y Verónica son inmigrantes mexicanos. Se conocieron en un grupo espiritual de la Iglesia Católica. Cuando se casaron no tenían un plan de cuántos hijos tener, pero decidieron apegarse al dicho de que “Dios es el que da y quita”, y ya han sumado trece vástagos.

El mayor es Juan Pablo de 19 años, Cecilia de 18, Daniel de 17, Teresa de 15, Verónica de 13, Fátima de 12, Lourdes de 11, Andrés de 10, Belen de 8, Sarah de 7, Jacob de 7, Gustavo de 4 y David de 2.

No se necesita ser adivino para darse cuenta que el mayor desafío de este padre, ha sido sostener a su numerosa familia. “Hemos tenido tiempos muy buenos, regulares, y malísimos al grado de que por siete meses, tuvimos que vivir todos en un estudio que nos prestaron. Fue una época muy triste ver a todos mis hijos dormir apilados en el suelo”, cuenta.

Gustavo Carabez siempre ha trabajado como administrador de lotes de venta de autos, pero se encuentra desempleado desde enero, por lo viven de la ayuda para el desempleo, estampillas de comida y de vecinos y amigos que los socorren con comida y ropa.

“Hemos aprendido a vivir en austeridad, con lo necesario, a vestirnos de regalado, a no usar ropa de marca, tener una sola televisión”, comenta la madre.

Eso sí, dice riendo este padre, “hay tres cosas que no pueden faltar en esta casa, lavadora y secadora, bolsas de basura y papel para baño.”

Otro de los mayores retos para este padre de trece, ha sido encontrar quién les quiera alquilar una vivienda. “Todo va muy bien con el casero cuando estamos negociando el contrato de renta, pero cuando me preguntan cuántos vamos a vivir, y respondo que quince personas, ahí acaba el trato”, platica.

Gustavo Carabez encontró un valiente propietario que les rentó una casa de cuatro recámaras en Santa Ana, donde para ahorrar espacio, los hijos duermen en camas literas de acuerdo a las edades.

El transporte no es problema porque antes de quedar desempleado, este padre se hizo de una camioneta Van en la que caben quince.

Gustavo Carabez reconoce que a veces se confunde cuando llama a uno de sus hijos. “Menciona dos o tres nombres, antes de atinar”, dice su esposa.

Todos los hijos coinciden en que lo que más admiran de su padre es que es muy trabajador. Daniel, el hijo de 17 años, el deportista de la familia, dice que “siempre está viendo cómo sacar a la familia adelante.”

Cecilia de 18 años agrega que su padre “se esfuerza mucho” mientras que Juan Pablo, el mayor de 19 años, estudiante en el Colegio de Santa Ana dice que “la verdad su padre siempre está trabajando”.

Los hijos dicen que su padre es seco, pero tiene una manera bonita de ser amable.

Cuenta Verónica de trece años, que una vez cuando por fin pudo mantener cierto puntaje en la escuela, su padre le dijo, ‘ya vez que si se pudo, si no eres mensa’.

Gustavo y Verónica Carabez dicen que han aprendido a vivir con las críticas por tener una familia de trece. “Nos llaman ‘ignorantes’. Nos gritan ‘que no tiene televisión’. Gustavo dice que hasta una vez le dijeron que “los mexicanos teníamos muchos hijos para que nos mantuvieran de viejos.”

Pero Gustavo Carabez echa en saco roto tales comentarios y asegura estar contento de ser un padre de trece hijos, porque dice que cada uno ha sido una “bendición en su vida”.

¡Y si Dios quiere más para nosotros, serán bienvenidos! afirma mientras el bullicio de los niños pequeños que juegan sin parar en el patio, no cesa un segundo.