Saben controlar la diabetes

Programa de monitoreo de niveles de azúcar ayuda a personas de bajos ingresos
Saben controlar la diabetes
La enfermera Ligaya Docena (der.) quien supervisa el programa de Manejo de Diabetes en la Clínica Familiar de Venice, revisa a José Balderas, de 25 años, quien está por graduarse de este programa.
Foto: La Opinión - Yurina Melara

A principios de este año, José Balderas, de 25 años de edad, recibió una invitación para participar en el Programa de Manejo de Diabetes de la Clínica Familiar de Venice.

Pocos meses después, bajo la guía de una enfermera y con la ayuda de una máquina que lee el nivel de azúcar ha aprendido a inyectarse la cantidad exacta de insulina que necesita de acuerdo a sus niveles de azúcar que registra en cualquier momento.

“No me gustan las inyecciones, pero sentía como si tenía ataques de pánico, cansado y necesitaba orinar a cada rato… tomé la decisión de aprender cómo controlar la diabetes”, dijo Balderas.

Esta clínica ha inscrito a 130 personas de bajos ingresos en el programa de control de diabetes.

Todos estos pacientes están ahora bajo el cuidado y guía de enfermeras registradas como Ligaya Docena.

Docena explicó que este programa se basa en un protocolo médico desarrollado por un endocrinólogo de UCLA, quien supervisa el desarrollo de los pacientes.

“Este es un nivel de cuidado más elevado que requiere que el paciente aprenda a utilizar una máquina para medir el azúcar y que pueda calcular por sí mismo la cantidad de insulina que su cuerpo necesita. Esto permite que el cuerpo responda con más rapidez y que en menos tiempo se logre controlar la diabetes”, dijo Docena.

A diferencia de los programas de control de diabetes, este programa incrementa la frecuencia de las citas a cada dos semanas, en lugar de cada dos o tres meses como es el cuidado estándar.

El paciente debe mantener un registro escrito de los niveles de azúcar, el cual se debe revisar 2 o 3 veces al día.

Los pacientes también asisten a clases de educación sobre cómo mejorar su alimentación, por qué deben tomar medicamentos y cómo aprender a sobrellevar esta enfermedad de por vida.

Este nuevo programa que es dirigido especialmente para las personas pobres que residen en Santa Mónica, Venice y en el Este de Los Ángeles —área de servicio de la clínica— es financiado con un donativo de 200 mil dólares de Jewish Community Foundation de Los Ángeles.

El donativo cubre el costo de las máquinas y las tiras para medirse el azúcar que los pacientes requieren para llevar un registro de los niveles de azúcar. Además paga por el tiempo del personal médico asignado.

Balderas está a punto de graduarse del programa. Él será transferido a un proveedor regular que será el encargado de atender otros problemas de salud como la presión alta, colesterol, etc.

La clínica Familiar de Venice está ubicada en 604 Rose Ave., Venice, 90291. Para más información visite la página web http://www.venicefamilyclinic.org o llame al 310-392-8636.