Así es como lucimos los latinos

#ThisIsWhatLatinosLookLike la rompe en redes sociales.

Algunas de las fotos que orgullosos latinos han subido a las redes sociales.
Algunas de las fotos que orgullosos latinos han subido a las redes sociales.
Foto: Twitter

El problema comienza cuando se entiende que completar la casilla de “Latino o Hispanic” es sinónimo de pertenecer a una raza determinada. En el siglo XX, países como Chile y Argentina, fueron colonizados por alemanes, italianos, franceses y españoles. Incluso Joinville, una ciudad al sur de Brasil, es una pequeña colonia alemana donde se habla ese idioma y la mayoría de la gente es alta, rubia y de ojos claros. Y siguen siendo brasileros.

Según un nuevo estudio dado a conocer por Pew Research y que comparó los censos de 2000 y 2010 en Estados Unidos, cerca de 1.2 millones de norteamericanos que en un principio se identificaron como “Hispanic, Latino or Spanish origin” cambiaron la opción de “some other race” para poner “White“.

El fin de semana, el New York Times hizo un análisis de los resultado y postuló un par de teorías al respecto. Por un lado, los latinos rubios y de raza negra comentaban que los hispanos somos de todos los colores, tamaños y contextura y que no se necesita ser moreno de pelo oscuro para ser hispano.

Por otro lado, algunos latinos se sintieron un tanto ofendidos pues consideraron que el artículo escrito por Nate Cohn era un poco discriminador con la etnia que más ha crecido en la última década en el país. Para ellos, el periodista interpretó que muchos latinos querían ser blancos.

Fue así como muchos hispanos comenzaron a utilizar el hashtag #ThisIsWhatLatinosLookLike en diferentes redes sociales luego de que el sitio Latino Voices hiciera la pregunta en Twitter. Varias personas han publicado fotos y, como era de esperarse, no hay ningún rasgo racial que se repita. El factor común es el orgullo de ser latino.

Algunas personas han confesado que se sienten –o han sido– discriminados por ser o parecer hispanos, hay un grupo de latinos que les sucede lo contrario. Lo son, pero no lo parecen.

Guillermo Keller de 28 años, mexicano, blanco y pelirrojo, cuenta que no se ha sentido nunca discriminado: “lo que cuesta es entrar más al grupo de ‘latinos’ porque no me veo como la mayoría”. Para él, el gran problema es otro: “Ante los latinos eres un gringo por tu apariencia y, ante los gringos, no soy gringo por mi cultura y acento. Acá no perteneces a ninguna parte. Eso a veces es difícil”, explica el ingeniero desde Houston.

Algo similar le pasa a Shantal Amszynowski, donde ya su nombre pasa a ser un problema. “Cuando me preguntan cómo puedo ser rubia, alta y chilena al mismo tiempo, les explico que vengo de una familia judía polaca, que debió escapar y emigrar a países latinos escapando del holocausto y que mi apellido se pronuncia más fácil de lo que se lee”.

Esta ingeniera chilena de 25 años confiesa que jamás se ha sentido discriminada y que vivir en Nueva York le demostró que muchos estadounidenses quieren dejar de ser ignorantes. Cuenta que “siempre me preguntan con mucho respeto mis orígenes pues cuando les digo que soy latina me miran extrañados. Peor aún cuando les digo que soy de Chile”.

Ambos están acostumbrados a tener que dar explicaciones. No les molesta. Por el contrario, Guillermo cuenta que es una buena oportunidad para enseñar un poquito más de la historia de México “porque muchos no tienen muy claro cómo es y cómo se formó América Latina”.