A mí me das una niña: piden bebés a la medida

Una pareja latina debió recurrir a la fertilización en vitro; pudieron escoger el sexo del bebé y hacer pruebas de salud al embrio
A mí me das una niña: piden bebés a la medida
Las gemelas Celeste y Catherine.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Julia H. tuvo su primer hijo hace seis años, cuando estaba por cumplir los 40. Pero los problemas que sufrió durante ese parto disminuyeron las probabilidades de que pueda tener la niña que ella y su esposo Alejandro tanto deseaban. Recurrieron a la fertilización in vitro (IVH)

“Ya que habíamos decidido utilizar IVH para nuestro segundo bebé, decidimos ir más allá y escoger el sexo y hacer pruebas de salud para detectar posibles riesgos de enfermedades como Alzheimer y cáncer”, dijo Julia.

Pidieron una niña.

El proceso que le permitió tener a sus hijas gemelas Celeste y Catherine fue costoso y largo. Para lograrlo tuvieron que someterse a cuatro rondas de extracción de óvulos, fertilización e implantación. En el segundo intento, Julia quedó embaraza, pero perdió el embrión a las 10 semanas de gestación.

Recién en el cuarto intento – dos años y medio de haber iniciado la fertilización in vitro – su médico le dio la buena noticia de que estaba embarazada con dos embrios saludables.

Y le dijo: serían dos niñas. Tal como lo deseaban Julia y Alejandro.

“Cuando uno quiere tener un hijo, o en mi caso, una niña, hará todo lo que esté a su alcance para lograrlo”, dijo Julia. “Yo quería sólo una niña, pero nos aconsejaron implantar dos para duplicar la oportunidad de implantación. Al final nacieron las dos. En broma yo digo que nos dieron a dos al precio de una”. Pidieron una niña, y recibieron dos gemelas.

Todo el proceso le costó a Julia alrededor de 200,000 dólares.

El Dr. Jeffrey Steinberg, experto en medicina reproductiva y fundador del Instituto de Fertilidad, que tiene sucursales en Los Ángeles, Nueva York, Guadalajara y Tabasco en México y en la India, es uno de los pioneros en procesos de fertilización y selección de género y genética. Él fue el doctor que atendió a Julia.

El Dr. Steinberg explicó que a la mayoría de personas que utilizan IVF les lleva de uno a dos ciclos quedar embarazadas.

“Cada día, llegan parejas en busca de lo que tanto desean: un bebé. Las preferencias de sexo varían, pero en general en Estados Unidos un 50% quieren hembra y un 50% quieren varón. En lo que todos coinciden es que quieren darle el mejor legado a sus hijos, que es la salud”, dijo el Dr. Steinberg.

En otros países es diferente: mientras que el 70% de las personas que llegan de Canadá buscan tener niñas, el 60% de mexicanos quieren varones, lo mismo que el 90% en la India. Y como las leyes en China han cambiado haciendo que las familias puedan tener dos hijos en lugar de sólo uno, ahora los chinos quieren asegurarse que su segundo bebé es una niña.

A diferencia de otros países, en Estados Unidos las parejas buscan que el sexo del bebé les permita balancear sus familias. Es decir: si ya tienen varones quieren niñas, agregó el Dr. Steinberg.

Respecto a las pruebas para detectar enfermedades, el experto dijo que es posible detectar enfermedades que tienen su base en la genética, como los cánceres de seno, colon, pancreático y melanomas. También es posible detectar una predisposición genética para diabetes y enfermedades cardiacas.

A principios de la década pasada, el Instituto de Fertilidad en Nueva York y Los Ángeles comenzó a ofrecer la selección del color de ojos de los bebés. La controversia fue tal que el Dr. Steinberg recibió una llamada del Vaticano pidiéndole que por favor eliminara este tipo de servicios de sus clínicas.

Steinberg finalmente cedió ante la presión pública en esa ocasión, pero estima que tal vez en un par de años la sociedad estará preparada para este tipo de posibilidades.

“Yo no puedo crear ojos azules. Alguien en la familia debe tenernos. Yo sólo trabajo con lo que existe. No me lo invento”, afirmó el Dr. Steinberg.

Desde su punto de vista como católica practicante, dice Etelvina Villalobos, ministra de un grupo parroquial en la Iglesia Nuestra Señora de Los Ángeles, es aceptable que una pareja que quiere dar amor opta por IVF. Pero no está de acuerdo con la selección genética.

“Es cuando se escoge el sexo o se hacen otras selecciones genéticas cuando la ciencia interfiere con los designos de Dios. Es obvio que lo pueden hacer, pero desde mi punto de vista eso es demasiado”, dijo Villalobos.

Pero para Julia, fue una forma de darle lo mejor a sus hijas.

“Uno quiere lo mejor para sus hijos y si está al alcance ¿por qué no hacerlo?”, acotó la madre, quien ahora buscará al cuarto miembro de su familia.

Ahora, ella quiere otro varón.