¿Compartes la contraseña de Facebook con tu pareja?

Redes sociales y espacio personal en las relaciones sentimentales
¿Compartes la contraseña de Facebook con tu pareja?
Compartir las contraseñas debe ser una opción voluntaria de cada uno, y no una obligación.
Foto: Shutterstock

¿Notaste que algunas parejas que están juntas por mucho tiempo terminan mimetizándose? Casi sin darse cuenta, comienzan a usar las mismas expresiones y a coincidir en opiniones y puntos de vista.

Y algunas parejas hasta comparten contraseñas y perfiles en las redes sociales.

Según un estudio del Centro de investigación Pew, el 59% de las parejas que están juntas hace menos de cinco años comparte las contraseñas; mientras que en las relaciones de más de 10 años, el porcentaje aumenta al 72%. Hay que recordar que en las relaciones más largas, también influye la variable de la edad.

Kelly Campbell, profesora de California State Universtiy San Bernardino y experta en relaciones interpersonales, opina que no. Por el contrario, la experta cree que la independencia en una pareja es algo sano y positivo.

“Las parejas más felices son las que mantienen un cierto grado de privacidad”, asegura la académica.

Suzanne B. Phillips, psicóloga y profesora en la Universidad de Long Island, explica que debe existir un balance entre intimidad y privacidad. El compartir contraseñas debe ser opcional de cada uno y no un requerimiento tácito de la pareja.

“Cuando no hay privacidad, no hay lugar para la imaginación. Raramente tenemos fantasías sobre alguien que está encima nuestro todo el tiempo”, señala Phillips. “Cuando nos permitimos tener sueños privados, estos pueden convertirse en posibilidades compartidas“, agrega.

Existen tantos argumentos a favor como en contra para justificar el compartir contraseñas.

1. Nada que ocultar. Es la explicación favorita de quienes comparten su información, pero también la de quienes no lo hacen.

Si tu pareja te tiene la confianza que dice tenerte, ¿para qué necesita monitorear tus correos?

2. ¿Cuál es el límite? De niños, nos enseñaron a respetar la privacidad del resto de la familia, y a nunca abrir correspondencia que no lleve nuestro nombre.

¿Por qué debería ser diferente cuando la correspondencia es electrónica?

Más allá del estilo de privacidad de cada uno, el espacio personal es necesario para que un individuo pueda desarrollarse y crecer.

Estas son algunas de las señales de que estás compartiendo demasiado con tu pareja:

1. Te pasas todo el día texteándolo y llamándolo por teléfono. Y si tu pareja no atiende el teléfono después del segundo ring, empiezas a considerar llamar a su mejor amigo, a su madre o a 911.

2. Usan prácticamente la misma ropa.Una camiseta o un sweater de tu novio, ocasionalmente puede ser práctico y hasta romántico. Pero si cuando lavas la ropa, no puedes distinguir entre sus jeans y los tuyos, es hora de renovar y darle privacidad a tu guardarropa.

3. Tu pareja te acompañó a la última “Girl Night Out”, y era el único hombre en una mesa de 10 mujeres.

4. Tus amigos ya no pueden distinguir cuando los comentarios de tu muro de Facebook son tuyos o de tu novio.

5. Últimamente todas tus conversaciones comienzan con el pronombre “nosotros”, y no puedes pensar en una sola instancia en la que puedas usar solamente “yo”.